La comarca del Urgell la más afectada

Los comerciantes esperan facturar hoy cuatro veces más. Los compradores «saben qué van a comprar»

BARCELONA- Domingo y lluvia. El primer día de las rebajas de verano «no podía empezar peor», admitió ayer el secretario general de la Confederación de Comercio de Cataluña, Miguel Ángel Fraile. Con la crisis económica como telón de fondo, que se ha hecho notar con caídas en las ventas durante los meses de abril y mayo, el pequeño y mediano comercio confía en las rebajas para salvar la temporada.

Las compras claras
Pese a ofrecer descuentos golosos de hasta el 70 por ciento, el sector espera facturar unos 800 millones de euros, una cifra similar a la de la campaña del año pasado. Las tiendas que abrieron ayer comprobaron que hay hambre de compras. «La gente ha mirado poco y ha comprado mucho porque saben a lo que van», aplaudió Fraile. Es el caso de un joven treintañero que esperó a que llegara el 1 de julio para salir a comprar un par de trajes y unos zapatos. La lluvia que caía desde primera hora de la mañana, le acobardó. Pero tras comprobar que el chaparrón no remitía, se animó a adentrarse a una gran superficie comercial.

Los centros comerciales y las grandes superficies fueron los triunfadores de la jornada. Una joven que también había esperado a que empezaran las rebajas explicaba con una sonrisa a la salida de una tienda de un gran centro comercial de Barcelona que había ido a comprar un vestido que había visto la semana pasada y que se lo llevaba por la mitad de precio.

De media, la Confederación de Comercio de Cataluña calcula que los catalanes se gastarán unos 180 euros por persona. El pequeño y mediano comercio confía en que el día de hoy irá mucho mejor. Ayer sólo abrieron entre el 15 y el 20 por ciento de estos establecimientos. La mayoría no confiaba en que un domingo de julio, la gente cambiara el sol y la playa por un día de «shopping». Aunque al final, la lluvia acabara estropeando uno y otro plan.

Fraile también espera que el verdadero arranque de las rebajas sea hoy. Auguró facturar «como mínimo cuatro veces más que el domingo». «La gente está en la ciudad, muchos tienen jornada intensiva y los niños tienen vacaciones», son sólo tres razones que hacen pensar a los comerciantes que hoy puede ser un gran día.