El sueño del candidato y la vuelta de Uxue

«Me voy a tomar un café porque me duermo». Con estas palabras justificó su salida del Pleno Alfredo Pérez Rubalcaba cuando se cruzó con Zapatero en los pasillos. Claro, el madrugón de ayer seguía a una jornada maratoniana de reuniones para evitar el cisma en el PSOE. Ejecutiva Federal, cónclave de barones y cita con diputados y senadores hasta la madrugada

Rubalcaba se ausentó del Pleno en busca de un café y su salida se convirtió en tema del día en Twitter
Rubalcaba se ausentó del Pleno en busca de un café y su salida se convirtió en tema del día en Twitter

Si hay, de haberla, alguna anomalía democrática en este proceso de reforma no es el procedimiento, sino que el presidente que la ha impulsado, Zapatero, no la haya consultado con los barones ni comunicado a los diputados que tenían que votarla. Así que dicen en el PSOE que el sueño y la necesidad de café de Rubalcaba estaban justificados porque ha sido quien se ha batido el cobre para que contara con apoyos. «¡Y eso que ha sido un sapo que le han obligado a tragar y probablemente merme sus remotas posibilidades de éxito en las elecciones», decía un diputado no muy entusiasta con el candidato. Han sido 72 horas de infarto. El descanso de Rubalcaba fue «trending topic» de twitter. Bajo «Rubalcabaseduerme», los usuarios de esta red social colgaron comentarios como «España se merece un presidente que no se duerma» o «No quiero un presidente que se duerma, para eso que se quede Zapatero».

Quizá el candidato no sabe lo que da de sí un comentario de pasillo, como tampoco sabría cuando salió en busca de cafeína fuera del Congreso que el presidente de la Cámara había ordenado a los responsables de las obras del bar exclusivo de diputados que montasen lo necesario para que sus señorías tomaran un tentempié. «Que no les falte de ná... aunque haya que interrumpir las obras», bromeaba un operario. Miserias de una política que crece no sólo con los acuerdos de Estado, sino también con los sentimientos y las pequeñas emociones como la que se vivió cuando la diputada de NaBai, Uxue Barkos, fue recibida con una ovación al subir a la tribuna. Barkos lucha contra el cáncer, acaba de terminar un duro tratamiento y ayer se reincorporaba. Cualquier otra anécdota, incluida la pegatina de Llamazares en demanda de un referéndum, restaría grandeza a la acogida con la que sus señorías recibieron a la diputada navarra.


La Policía impide al 15-M protestar ante el Congreso
Un centenar de personas del movimiento 15-M trató de manifestarse ayer a las puertas del Congreso de los Diputados para protestar contra la reforma de la Constitución. Sin embargo, han tenido que conformarse con hacerlo en las proximidades de la Cámara Baja debido a la fuerte presencia policial que había en la zona y que impedía el paso a los «indignados». Un despliegue éste que contrasta con el de otras ocasiones en las que el colectivo 15-M ha acampado a sus anchas y se ha manifestado sin prácticamente presencia policial, puesto que ni el Ministerio del Interior ni la delegada del Gobierno ordenaron disolverlos.En esta ocasión, los manifestantes protestaban por la «vergüenza» que conlleva el acuerdo entre PP y PSOE. Una portavoz del movimiento criticó que PP y PSOE no han sido «capaces de ponerse de acuerdo en ningún tema durante dos legislaturas», pero sí «en una semana», probablemente, añadió, porque «sus intereses están hipotecados por los bancos».