Conozca el otro aeropuerto fantasma de España

Tal vez sea una broma de mal gusto o una simple casualidad, pero cuando el internauta busca en google por el aeropuerto de Huesca se encuentra con un desangelado mapa en gris sin una sola indicación, sin un nombre, sin una flecha que indique que allí hubo, hay o habrá algo. Toda una metáfora para describir al que se ha convertido en la otra víctima de las vacas gordas.

La falta de crédito obliga a la cancelación de los vuelos
La falta de crédito obliga a la cancelación de los vuelos

Salir de tu casa de Sevilla o de Palma de Mallorca con los esquís al hombro, subirte a un avión y, antes de darte cuenta, aterrizar, como quien dice, en las mismas pistas del Pirineo aragonés. Pasarte una semana subiendo y bajando, disfrutando, descansando, volver a cargar los esquíes, facturarlos y, otra vez sin casi enterarte, entrar por la puerta de tu casa en la soleada Sevilla o de la mediterránea Palma para descargar los esquíes y volver a la dura realidad.

La promesa con la que el aeropuerto de Huesca-Pirineos se presentó en sociedad, allá por el año 2007, era desde luego seductora. Por aquel entonces, España vivía en la opulencia, la burbuja era un globo aerostático y parecía que en las tabernas de Sevilla o Palma de Mallorca (o de Las Palmas de Gran Canaria, o de La Coruña, o de Londres) no se hablaba de otra cosa que la de quemar la visa o dar cuerda al crédito bancario esquiando por las pistas de Aragón.

Por eso se puso en marcha el aeropuerto de los Pirineos, a sólo unos kilómetros de Huesca. Y por eso lo inauguró tan ufano (ocho meses después de que empezara a funcionar, por cierto) un alto cargo del Gobierno Zapatero, que presumió de que en el aeródromo operaban 300 vuelos exclusivos para traer esquiadores directamente desde Madrid, La Coruña, Sevilla, Londres, Las Palmas o Baleares y en sus instalaciones aprendían a volar cien pilotos en formación de China Airlines .

Los chinos, en China, y los esquiadores, en la playa
Ahora, los chinos se han ido a China y la compañía que iba a sacar a los esquiadores de las playas, Pyrenair, ha anunciado que cancela todos sus vuelos, lo que dejará al aeropuerto con solo una conexión a la semana con Londres. Pero solo hasta el 3 de abril. A partir de entonces, únicamente el frío impedirá que por sus pasillos rueden las bolas de paja, como en el Lejano Oeste, o como ya ocurre en el fantasmal aeropuerto de Ciudad Real.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? ¿Fue una utopía pensar que la pasión por el esquí bastaría para sostener tamaña infraestructura? Desde la aerolínea argumentan que es un problema de liquidez que en cualquier otra coyuntura se solucionaría, pero no ahora en la que los bancos han cerrado el grifo del crédito. El PP culpa al Gobierno de no haber promocionado el aeródromo. Los empresarios de la nieve advierten de que no cuenten con ellos para rascarse el bolsillo en busca de un dinero que no tienen, y dan por perdido el sueño de revitalizar su negocio.

Atrás quedan casi 60 millones de euros invertidos en la construcción de una pista de 2.100 metros, una plataforma para aeronaves de 24.000 metros cuadrados, una torre de control y una terminal. El próximo 3 de abril, cuando despegue el último avión cargado de esquiadores con destino a Londres, el Aeropuerto de Huesca será de verdad una mancha gris, sin una sola letra, en el mapa de Google.