Los deberes hechos de Rajoy

La Razón
La RazónLa Razón

La economía española se enfrenta a partir de hoy a otra semana trepidante en casi todos los frentes: el bursátil, el mercado de la deuda soberana y el diplomático. Mientras que por un lado es previsible que el encuentro entre Rajoy y Merkel tenga efectos sedantes sobre la prima de riesgo y permita al Tesoro colocar el martes a buen precio las letras a tres y seis meses, por otro es una incógnita cómo reaccionarán los inversores a la desviación del déficit de 2011 en cuatro décimas dada a conocer el viernes pasado. También se aguarda con incertidumbre la cotización de los bancos después de que el presidente francés sugiriera de forma poco informada un rescate por parte del Banco Central Europeo. En la agenda europea adquiere especial relevancia la entrevista de Rajoy y Hollande el miércoles en París, a la que seguirá la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno en Bruselas. Al presidente español le avalan las reformas ya puestas en marcha, unánimemente alabadas por los dirigentes comunitarios, y su riguroso plan de ajuste fiscal, secundado por todas las comunidades autónomas. En Bruselas no ha pasado desapercibido este ejemplo de disciplina y compromiso presupuestario, que demuestra a las claras la voluntad de España de cumplir sus compromisos. Con los deberes hechos, Rajoy se encuentra en disposición de reclamar a las instituciones europeas un mayor apoyo. En primer lugar, poniendo en marcha mecanismos financieros que estabilicen el precio de la deuda soberana. No tiene sentido que el sacrificio asumido por los españoles para reducir el gasto se vuelva estéril a causa del encarecimiento financiero. De ahí la necesidad de que el BCE actúe de manera más sistemática y previsible como cortafuegos ante el ataque de los especuladores. Aún más: el banco europeo tiene instrumentos suficientes para reforzar la solvencia de la banca sin que los mercados lo interpreten como un rescate. Pero para dar este paso decisivo, es imprescindible que Alemania relaje su frontal oposición y le permita a Draghi mayor libertad de movimientos. El segundo pilar para reactivar la economía es la puesta en marcha de planes de crecimiento, que necesariamente pasan por que Bruselas estimule las inversiones mediante los fondos comunitarios. La cumbre del G-8 de este fin de semana ha dado impulso a esta estrategia con gran entusiasmo del presidente de Estados Unidos, pero aún falta por concretar. Alemania, Francia e Italia acordaron ayer reunirse en Roma a mediados de junio para echar números. España no debería faltar a esta cita porque en ella se sentarán las bases y las condiciones del despegue. Quien ha dado muestras contundentes de compromiso y de responsabilidad con Europa tiene derecho a participar en la toma de decisiones en pie de igualdad.