Tejela: «Por el gol de España»

- Alicante. 4ª de la Feria de Hogueras, se lidiaron toros de la ganadería de Valdefresno, y dos de Fraile Matas, 1º y 5º, bien presentados y buenos, a excepción del 5º. Un cuarto de entrada.- El Cid, de burdeos y oro, pinchazo, entera (saludos); pinchazo, entera, dos descabellos (saludos).- Matías Tejela, de espuma de mar y plata, dos pinchazos, entera (saludos); entera, aviso (ovación).- Arturo Macías, de turquesa y oro, entera (oreja y petición de segunda); entera, aviso, (ovación).

Arturo Maciás, dando un derechazo en una imagen de archivo
Arturo Maciás, dando un derechazo en una imagen de archivo

¡Por el gol de España! Así brindó Tejela la muerte de su primer toro, un grito que resumía lo que fue la función: todos más pendientes del España-Honduras que de lo que pasaba en el ruedo. Una vez más el fútbol le ganó la partida a los toros, y la coincidencia de ese partido con la corrida de Feria de Hogueras no supuso duda para la gente: a la tele, registrando la plaza la peor entrada en lo que va de abono.Luego se lidió un encierro de Valdefresno bien presentado, lo mejor en este aspecto en lo que va de feria, y también de gran juego, que no en todos los casos fue aprovechado.La primera oreja se la llevó Arturo Macías que estuvo mucho rato ante el toro e hizo muchas cosas, aunque anduvo mecánico y reiterativo, más pendiente en hacer gracia con lo accesorio que en lo fundamental. El sexto, corretón y echando las manos por delante de salida, se derrumbó cuando Macías quitó por gaoneras pero aguantó luego su lidia sin mayores problemas, en parte, porque no se empleó. No tuvo tampoco ni la alegría ni el tranco de sus hermanos. Con él, el torero mejicano volvió a estar muy ebullidor y valiente pero sin ir más allá, sin pasar de voluntarioso y sin lograr sacar partido de un astado que tampoco lo tuvo.El Cid lanceó con suave cadencia a su primer toro, «Lironcito» de nombre, aunque nada tuvo que ver con el gran toro de esta ganadería que lidió Ponce en Las Ventas y que significó una de las cumbres del diestro valenciano, si bien este fue noble y repetidor, aunque sin la fiereza y codicia de aquél, aún así permitió a su matador la posibilidad de lucirse en series de naturales muy rápidos en los que no terminó de comprometerse, yendo su quehacer a menos. Peleó con ganas en el caballo el cuarto, bien armado y serio, construido de adelante hacia atrás y que en banderillas apretó hacia adentro, poniendo en apuros a un profesional tan experimentado como El Boni. Pese al mucho tiempo que estuvo luchando en el peto, llego al último tercio con celo y afán embestidor, si bien también al final hizo ademán de rajarse. Antes, el Cid volvió a estar bastante intermitente y crispado, apuntando una faena que se quedó en mero esbozo. Media docena de derechazos, rodilla en tierra, sirvieron de preámbulo al primer trasteo de Tejela. Una labor que tuvo muchos puntos muertos y que no terminó de levantar el vuelo sino en su fase final, cuando enganchó al astado en una serie en redondo y en los adornos de remate. El quinto fue el garbanzo negro del encierro y le costó mucho más tomar la muleta, intentando buscar siempre las tablas y sin que el torero madrileñeño lograse engancharle. Tan sólo dos tandas de circulares, muy espaciadas en el tiempo, pudo ligar en un trasteo larguísmo y hueco.