Cuando González cedió a Granados la Secretaría General

González fue quien le propuso a Aguirre y a Acebes en 2004 para que liderara el PP. El ex alcalde intentó rehuir del puesto porque implicaba renunciar a Transportes 

Granados volvió a encontrarse con sus compañeros de partido en la Asamblea de Madrid de donde es diputado
Granados volvió a encontrarse con sus compañeros de partido en la Asamblea de Madrid de donde es diputado

MADRID- Cuesta creer ahora, tras el revuelo montado por la sustitución de Francisco Granados por Ignacio González en la Secretaría General del PP de Madrid, que hace sólo siete años la situación era directamente opuesta. Los protagonistas eran los mismos, pero en aquel momento fue el vicepresidente quien propuso que Granados llevara las riendas del partido y el ex alcalde de Valdemoro «trinaba» contra aquella decisión.

Corría el año 2004, hacía un año que Aguirre había llegado a la Presidencia de la Comunidad y Alberto Ruiz-Gallardón al Ayuntamiento de la capital. Al PP de Madrid le tocaba celebrar un congreso interno llamado a renovar la cúpula, que hasta el momento presidía Pío García-Escudero.

Aunque el XIII cónclave popular se recordará por el intento de Manuel Cobo de presentar una candidatura alternativa a la de Aguirre, lo cierto es que la presidenta tuvo que tomar una difícil decisión con similitudes a la de este miércoles. Según explican miembros del partido testigos de lo sucedido días previos, «Aguirre y Acebes (secretario general del PP) querían que fuera Nacho quien llevara las riendas del partido en Madrid, pero Ángel se negaba a que el secretario regional compaginara esta labor con la del Gobierno». La exigencia de Acebes esfumó las opciones de González a quienes les unían varios años de colaboración e incluso una estrecha amistad. Pero la presidenta le necesitaba de vicepresidente y por tanto no podía trabajar en exclusiva para el partido como pedía Acebes.

Fue el propio González quien, en su lugar, propuso a Granados, que dirigía la Consejería de Transportes. Sin embargo, al ex alcalde de Valdemoro no le gustó el cambio. «Ya por entonces intentó rebelarse porque decía que querían quitarle su espacio político», relata un ex consejero del Ejecutivo de Aguirre. «Ha vuelto a pasar lo mismo, que ha olvidado que es ella la que nombra y la que destituye, que si estamos aquí es porque ella y sólo ella ha vuelto a ganar las elecciones», relataba ayer un colaborador de la presidenta. «La fidelidad es estar para lo que se necesita en cada momento», añadía.

La «cesión» de Presidencia
Para que Granados aceptara el puesto y pudiera continuar asistiendo al Consejo de Gobierno regional y por tanto seguir teniendo labores de gestión, de nuevo fue a González a quien se le ocurrió una solución que se podía compaginar con el requisito de exclusividad que pedía Acebes. El vicepresidente regional cedió a Granados el área de Presidencia, que se convirtió en una Consejería.

Además, éste se llevó consigo la empresa pública que gestionaba el suelo de la Comunidad, Arpegio, que cambió del Área de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio (que dirigía Mariano Zabía) a la de Presidencia, Consejería que dirigió (junto con Justicia e Interior) hasta su salida del Ejecutivo regional, que se produce tras las últimas elecciones autonómicas de mayo. En aquella ocasión, «la jefa y Nacho ya no tuvieron más contemplaciones», explican aquellos que lo vivieron. Aguirre le pidió que fuera el portavoz del PP en la Asamblea y Granados se rebeló, de nuevo por lo mismo, por no renunciar a su cargo dentro del Gobierno regional.

Pero esta vez no hubo puesto alternativo. La presidenta le dejó fuera de su Ejecutivo y Granados se convirtió en lo que siempre había querido Acebes que fuera un secretario general: una persona dedicada en exclusiva al partido.

Tal y como reconoció ayer el ex alcalde de Valdemoro en Onda Cero, desde entonces no volvió a estar «cómodo» en Madrid. Un comentario que hacía tiempo que había llegado a oídos de la presidenta. «Ya llevamos todos mucho tiempo y ya sabemos qué es lo que comentaba uno y lo que comentaba el otro en los círculos periodísticos», dejó caer González ayer en este sentido. Por esto Aguirre ya no dudó en terminar el miércoles con una situación que muy pocos esperaban que se produjera antes de primavera, momento en el que está prevista la celebración del Congreso regional del partido. Cesó a Granados y se lo comunicó a su Comité Ejecutivo.

Ayer Ignacio González, en su primera intervención como secretario general del PP, recordó parte de esta historia: «Cuando decidimos que fuera él el elegido para ser el secretario general del partido no fue un acto de generosidad, sino de convicción. «Si hay alguien en el PP y en el Gobierno que haya hecho lo indecible para que Paco Granados fuera secretario general y consejero y se mantuviera en el mismo puesto durante todo este tiempo, he sido yo», añadió.

A quienes interpretaron este nuevo nombramiento como un paso más en la futura sucesión de Esperanza Aguirre, el vicepresidente respondió que «ni se ha planteado nunca, ni me lo planteo, ni nada».
 

 

«Éste no es un partido leninista»
De lo que sucedió en el Comité Ejecutivo del miércoles, en el que Aguirre destituyó a Granados como secretario general, se supieron ayer los detalles. El alcalde de Sevilla La Nueva, Mario Utrilla; la ex diputada Elena Utrilla; el alcalde de Valdemoro, José Carlos Boza, y el ex candidato del PP a Getafe, José Luis Moreno, fueron los únicos que votaron en contra. Según el acta de la reunión, recogida por Ep hubo cinco abstenciones: el alcalde de Alcobendas, Ignacio García de Vinuesa; Jesús Gómez, de Leganés; Pedro Rollán, de Torrejón; el diputado Jesús Fermosel, y la conceja Isabel Martínez Cubells. Los 78 restantes fueron a favor. «Éste no es un partido leninista», dijo Aguirre.