El plan de Rajoy: más perfil político y mucha calle

El equipo de Mariano Rajoy prepara un golpe de mano para reforzar el perfil del candidato a la Presidencia del Gobierno. El mes de septiembre está ya a la vuelta de la esquina y en Génova aceleran todos los preparativos electorales por si a finales de agosto llega el anuncio de una disolución que lleve a las urnas a finales de octubre.

Rajoy se reunió ayer con el viceprimer ministro británico, Nick Clegg
Rajoy se reunió ayer con el viceprimer ministro británico, Nick Clegg

La vuelta de tuerca afectará a la estrategia y al discurso del líder, para ajustar una y otro a las «necesidades» del cierre de Legislatura. Lo hecho hasta ahora se valida como bueno, no es una revisión estratégica, sino que los nuevos tiempos exigen nuevas tácticas, según sostienen en Génova.

La oposición del presidente del PP ha descansado desde las elecciones de 2008 en el principio de dejar hacer, o de dejar equivocarse, al adversario, evitando todos los charcos y aquellos temas susceptibles de servir como elemento movilizador de la izquierda.

Ahora, a meses ya de las elecciones, su equipo cree que ha llegado el momento de reforzar su perfil político, lo que tiene que tener una traducción inmediata en su discurso y en la imagen que ofrece a la ciudadanía, no ya como líder de la oposición, sino como candidato a La Moncloa. Eso sí, pasar esta teoría a la práctica no es tan fácil si al tiempo se quiere seguir siendo radicalmente fiel a los axiomas del «arriolismo», el manual de cabecera de cuál debe ser la política del PP en la oposición que ha acuñado Pedro Arriola, sociólogo de confianza de Rajoy.

El plan estratégico en el que andan trabajando en Génova tiene vida desde mucho antes de que el último CIS pronosticase que el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha logrado recortarle tres puntos a Rajoy en intención de voto, pese a que tanto en la situación política como en la económica el «efecto Rubalcaba» no ha ido acompañado de ningún cambio –por cierto, en la dirección popular no han dado ningún valor a este sondeo demoscópico–.

En lo que afecta a su campo de acción, para fortalecer el perfil político y el discurso de Rajoy Génova se ha planteado fichar a uno de los colaboradores del equipo de Aznar en FAES. Se trata de Miguel Ángel Quintanilla, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Murcia.

La segunda «pata» del plan preelectoral del candidato afecta a su agenda. Su equipo más cercano quiere hacerle una agenda más propia, que no dependa tanto de la demanda y sí más de sus propias necesidades, así como con más capacidad de anticipación.

Y ligado a esto está el objetivo de profundizar en su imagen de cercanía. Es decir, potenciar los actos sectoriales, las reuniones con los colectivos sociales..., en suma, que esté mucho en la calle y que hasta él se aplique el eslogan de la campaña puerta a puerta. El objetivo es amplificar su proximidad a los problemas reales, una vía que ya se ensayó por ejemplo en las elecciones gallegas con «muy buen resultado», según la lectura interna.

La tercera obsesión de su equipo son las redes sociales e internet, un terreno en el que el PSOE ya ha intentado tomarles la delantera. Génova sabe que Rubalcaba mimará este nuevo campo de la comunicación electoral –ya lo está haciendo–, y ellos no quieren quedarse atrás.