Teatro

«Maldito Naranjito»: Eduardo Aldan sigue en los años 80

Con «Espinete no existe» aguantó seis temporadas. Ahora, el cómico regresa con «Maldito Naranjito», otra revisión ochentera, y con «Mujercísimas», un retrato de la mujer actual

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Tacita a tacita, o más bien bocata a bocata –de Nocilla, para más señas–, Eduardo Aldan convirtió «Espinete no existe», un monólogo impregnado a partes iguales de humor y nostalgia ochentera, en un éxito sin precedentes en este formato. Seis temporadas estuvo el autor y actor en Madrid llenando el Pequeño Gran Vía. Se ve que le tira aquella década, porque regresa ahora por los mismos fueros. Pese al título de su nuevo montaje, «Maldito Naranjito», lo primero que aclara Aldan es que «no le doy la espalda a mis iconos ochenteros. Es un homenaje total». Y sigue este cómico de verbo más rápido que el oído: «De todas maneras, el título tiene sentido porque juega con el daño que hicieron los años 80 a nuestra generación. Fíjate en esos looks imposibles: calentadores, hombreras, cardados... Y están volviendo. Son cosas que nos marcaron. Como la televisión. Sólo había dos cadenas y todos las veíamos, daba igual que fueras un niño o un adulto. De hecho, la diferencia con "Espinete no existe"es que este nuevo montaje no va de la infancia, ni siquiera la tocamos. Todo lo que no se hablaba en "Espinete"se aborda aquí: cultura, política, incluso fútbol».
 
Aldan será noticia este mes por partida doble: además de estrenar esta semana «Maldito Naranjito», subirá a escena «Mujercísimas», también en el Nuevo Teatro Alcalá, dentro de dos semanas (el día 21). Ha escrito y dirige ambas comedias, aunque cede el protagonismo en escena a otros intérpretes: el cómico Iñaki Urrutia en la primera y el trío formado por Belén Rubio, Velilla Valbuena y Cristina Fenollar en la segunda. Él ha elegido la segunda fila para transmitir sus ideas: «Hay muchas referencias que parecen menos conocidas, pero cuando hablas de ellas la gente dice "¡es verdad!". Y eso es lo que quiero que funcione en este espectáculo, que el público recuerde cosas que tiene un poco olvidadas». En su éxito anterior la nostalgia de los pequeños detalles funcionaba: ¿quién podía resistirse a la evocación de aquellas gomas de borrar Milán, de los Sugus, de los Clicks de Playmóbil, del transportador de ángulos o de los estuches para lápices de dos pisos?

Otra generación
Pero han pasado ya treinta años de aquello. Una nueva generación ha visto a España ganar un Mundial de Fútbol y Clotilde es un nombre que a muchos les sonará a maestra retirada. A esa juventud que no ha crecido con las canciones de Parchís sino con Limp Bizkit o Justin Bieber también le puede tocar este montaje, asegura Aldan: «No es un espectáculo exclusivo para una generación concreta, sino que habla de ella. En "Espinete"me sorprendió ver gente de todas las edades, desde quince hasta setenta años. Y es que esas personas han tenido infancia, da igual cuándo. Puede que no hayan vivido esos años en primera persona, pero quizá hayan tenido hermanos o padres que lo han hecho. No hay nada más divertido para cualquier joven que ojear un álbum de fotografías de su hermano mayor y decir: ¡pero qué pintas!».

Lo cierto es que, como Aldan, quien firma vivió los 80 de niño y los 90 de adolescente. Sin embargo, la primera década ha creado una iconografía muy particular, se ha instalado sentimentalmente en nuestra memoria, aunque no la otra. «Los 90 son una época de tránsito ahora. Pero antes, ocurrió igual con los 80: estaban tan cerca que no había aún nostalgia sobre esa época. Alguno, en 2020, añorará más los 90». Y no descarta un espectáculo futuro sobre estos años: «Fíjate, es la época de la irrupción de las cadenas privadas, las Mamachicho... Es demasiado pronto todavía». Cuando se trata de analizar las claves del éxito de un espectáculo como «Espinete no existe», Aldan reconoce que no las tiene en sus manos: «No hay un secreto: a posteriori se puede ver y analizar. A priori no lo hay. Igual quiero repetir la fórmula y no me sale. Piensa en Harry Potter: está muy bien ideado: lo tiene todo para triunfar, un mundo de magia, niños, misterio... Pero, ¿quién apuesta por algo que no sabe aún si va a funcionar? En "Espinete no existe"ocurrió que no había ninguna pretensión más que contar mi propia vida; era algo íntimo que se convirtió en algo muy popular. Quizá ésa sea la clave de "Espinete": supo llegar a lo particular desde lo general».

«Mujercísimas» es otro retrato generacional, aunque sólo de las mujeres, en concreto, su evolución desde 1900 hasta hoy en día. En este siglo, el «sexo débil» ha pasado de «Mujercitas», la novela canónica, a ese sufijo «-ísimas» del título: «Han crecido, han reivindicado un montón de cosas, han ido evolucionando durante todo este tiempo. Mi madre, mi abuela, leían "Mujercitas", el ideal de todas las mujeres de la época. Eran prácticamente esclavas, que casi no existían. Y de eso va el espectáculo, de cómo han ido evolucionando». Y aclara: «Los hombres también se reirán, no es un montaje de guerra de sexos, que es un tema muy trillado ya. Tampoco es un canto a la feminidad ni una reivindicación de nada: es sencillamente la historia de tres mujeres contada por ellas mismas. Han pasado de leer Jane Austen al "Cosmopolitan". Me parecía guay contar eso».


El detalle
EL ÉXITO DE LA «NOSTALGICOMEDIA»

Aldan ha practicado con éxito la «nostalgicomedia»: «Buscaba ese equilibrio entre lo nostálgico y lo cómico. Me interesa emocionar. Quiero que la gente diga al salir: he vivido algo diferente». Lo hace desde los códigos del monólogo y de la «stand-up comedy». «Yo empecé en El Club de la Comedia como guionista. Pero nos cuesta recordar lo que había antes: estaba Gila, y humoristas que hacían chistes hilados, algunos brillantes y otros patéticos», asegura. Aun así, se moja. «El stand-up me aburre, estoy saturado de eso como espectador. La gente quiere ver cosas nuevas, dar un paso más no está mal para no quedarse anquilosado».