Cine

El amor nunca se olvida

Héctor Alterio encarna en «Amanecer de un sueño» a un enfermo de alzhéimer

El amor que nunca olvida
El amor que nunca olvida

Esta semana, Pasqual Maragall protagonizaba la actualidad cinematográfica con un documental sobre cómo transformó su vida el alzhéimer. Pocos días después llega a nuestras pantallas una cinta de ficción, «Amanecer de un sueño», aunque basada en un hecho real, en la que Héctor Alterio encarna a un abuelo que, tras criar a su nieto, termina sus días abatido por esta dolencia. Afortunadamente, Alterio goza de una mente muy lúcida: «El documental de Maragall muestra el peor momento del transcurso de la enfermedad porque ya es consciente de que se acerca la oscuridad. Se trata de un acto de gran generosidad por su parte», asegura el actor.

Alterio se quita mérito por la interpretación de la dolencia, que, por momentos, llegó a ser muy extrema: «Los actores contamos con la ventaja de que trabajamos con un guión ya escrito, y, en mi caso, me valgo de la experiencia. He hecho casi de todo», añade Alterio, quien, en esta ocasión, se alegra de que «el papel sea doblemente reconfortante porque se convierte en un vehículo para resaltar una realidad».

La historia verídico de la que hablábamos es la del director, que dedica su ópera prima a contar «una historia de amor entre una persona abandonada y su cuidador, quienes, pasado el tiempo, se cambian los papeles», comenta Freddy Mas Franqueza. Primero es Alterio el que debe criar a su nieto, al que acaba de abandonar su madre. Después, será el niño, ya un hombre y encarnado por Alberto Ferreiro, el que cuidará de su abuelo, anciano y diagnosticado de alzhéimer. Para Mas Franqueza, que vivió esta experiencia en primera persona, «no resulta difícil sacar el sentimiento, lo complicado es utilizar herramientas diferentes, expresarlo con mi propia mirada».

La cinta, con localizaciones en un pequeño pueblo de Toledo y Berlín, ciudad esta última donde vive el realizador, «es una producción mayoritariamente española, aunque es posible que la audiencia la perciba como una cinta europea», asegura. Resulta llamativo que el director quiera desmarcarse rápidamente de la etiqueta «película sobre el alzhéimer». «Se trata de la experiencia que yo he vivido, pero no he hecho esta cinta para sacar a la palestra una realidad. Ha coincidido así», asevera Mas Franqueza. En todo caso, la Fundación Alzhéimer España es productora asociada de la película.


Miedo al abandono
Abandono, enfermedad, reivindicación... Sin duda, esta cinta también plantea la difícil decisión de un joven de cuidar él mismo o no a su abuelo: «Es un niño que no ha tenido una infancia normal. Creció con el miedo a que lo abandonaran. Pero no se siente obligado porque, al igual que su abuelo, a él también le sale del corazón cuidarlo. Tiene que sacrificarse porque hay principios que no puede perder», asegura Ferreiro. Sobre este tema, Alterio cree que «todo depende de la generosidad y amor de cada uno. Intento que mis nietos reciban de mí lo mejor. Otros no lo harán de esta manera. El ser humano es demasiado complicado».