«Mad Men» a la quinta no va la vencida

Pocos viajes al pasado resultan estimulantes como regresar a los Estados Unidos de los años 60 en compañía de los protagonistas de «Mad Men», una serie que se convirtió en un clásico de la televisión desde el mismo momento de su estreno al ser una radiografía certera de la compleja sociedad estadounidense además de crear una tendencia estética que se está plasmando en la moda, la fotografía y la música. Canal + estrena su quinta temporada, que se podrá ver todos los domingos a las 22:00 horas.

El universo de «Mad Men» es embaucador, tan fascinante y engañoso como pueden ser las campañas de publicidad que crean sus protagonistas. Aparentemente, la vida de estos hombres y mujeres es perfecta: un trabajo «cool» en la capital del mundo, Nueva York. Sin embargo, en la trastienda se esconden muchos egos desbocados que sufren por su ambición, comportamientos machistas, y relaciones matrimoniales que naufragan regadas en alcohol.
En la quinta temporada, su protagonista, Don Draper–magnífica interpretación de Jon Hamm– es otro hombre. Tras su separación, se ha casado con su secretaria y contempla su futuro con placidez.

Los instantes de felicidad están provocando que ya no sea el ejecutivo agresivo de antaño. Lejos de estar activo, persiste en un estado contemplativo mientras los creativos jóvenes están enseñando sus colmillos en un momento en que empieza a eclosionar el movimiento pop. «En esencia de lo que trata ‘Mad Men' es que hay una persona (Draper) que está en el mundo de la publicidad, en el mundo de la falsedad y en el fondo de su ser él sabe que es un falso. Eso es una de las mejores partes de la serie. Ver a esta persona que está mintiendo y sus desesperados intentos por descubrir alguna verdad que le haga ser un hombre feliz», dice Hamm en declaraciones que recoge la agencia Efe.

Lo que queda por saber, que no es poco, es si el promiscuo Don Draper conseguirá serle fiel a su recién estrenada esposa. Porque ese entorno idílico en el que vive sólo puede ser un espejismo.

«Mad Men» vuelve a adentrarse en la vida de los competitivos ejecutivos y aborda su entorno político y social con temas como el acoso laboral, el papel de la mujer dentro y fuera del trabajo, los hogares rotos, la infidelidad o el racismo. Todos se exponen intentando ser lo más fiel posible al contexto histórico en el que se desarrollan. Tanta excelencia es muy bien recibida por la audiencia.

Comprometidas ya dos próximas temporadas, su creador Matthew Weiner –que fue considerado una de las 100 personas más influyentes de 2011 por la revista «Time»–, quiere ser honesto con la producción que ha creado y darle un final. «La serie se comprometió a sí misma a no repetirse por lo que probablemente lo que no haré será algo que ya se haya visto en otra serie. Todo el mundo sabe cómo termina porque estamos en el 2012», explica Weiner. taja», explica Weiner.

 

La audiencia la respalda
A pesar de su tímido inicio en 2007 su audiencia apenas llegaba a un millón de espectadores, –una cifra mediocre en la televisión por cable–, «Mad Men» ha ido calando entre los espectadores estadounidenses. El primer episodio de la quinta temporada batió el récord de audiencia, al reunir a 3,5 millones de televidentes ante la pequeña pantalla. Tras emitirse nueve capítulos, tiene una media de 2,8 millones. La crítica también respalda a «Mad Men», ya que que la serie ha sido merecedora de dos Premios Emmy a la mejor serie Dramática.