Custo Dalmau: «El sello Barcelona te asegura proyección internacional»

El diseñador catalán echa la vista atrás y presenta su nuevo proyecto Custo Gallery, una muestra de los grafismos que marcaron tendencia en los 90

BARCELONA- En épocas de desánimo generalizado, cuando el luto económico ensombrece el presente y pinta de negro el futuro más inmediato a pie de calle, la nostalgia de épocas doradas se erige como una fórmula a la que acogerse para aliviar tanta borrasca en el horizonte. A Custo Dalmau, –el chico de Tremp que se pateó Nueva York con su hermano (y triunfó) puerta a puerta vendiendo sus camisetas–, el «revival» de los 90 no le ha pasado desapercibido.
Suya fue esa época, en pleno fulgor postolímpico, cuando Barcelona estaba en boca de todos y el derroche y el «glamour» individualista se exhibía sin ambages. Un cuadratura perfecta para expandir la «customanía» por todo el globo ayudado, eso sí, por dos modelos de postín como Julia Roberts o Jennifer Aniston, que lucían sin complejos sus diseños en el cine y el tubo catódico.

«Sin nostalgia»
Rememorando todos estos triunfos pero «sin una pizca de nostalgia», Dalmau autohomenajea el ADN de la marca con «Custo Gallery». Una muestra permanente que, emulando a una galería, recupera 32 bocetos de los más de 30.000 diseños de la firma catalana y los exhibe (y vende, ocho de ellos están disponibles en serigrafías de edición limitada) en una de sus tiendas emblema de Las Ramblas.
«No es una retrospectiva, es una exhibición», puntualiza el leridano. «Nuestros orígenes vienen de la ilustración y el grafismo. Queremos hacer entender cuál es la receta inicial de lo que vendemos y que sepan que todo empieza con un dibujo, aunque hoy en día se haga todo con ordenador», apunta. Un canto a lo analógico para sobrevivir a la ferocidad e inmediatez de los tiempos que corren. «De vez en cuando, mirar atrás, aunque no nos gusta, va bien», postula, convencido de que la expansión de la marca no tiene freno y que no está cerrando ningún ciclo.
De hecho, pasa por Barcelona de milagro. La semana pasada desfiló e inauguró tienda en Medellín, en dos semanas desfilará en Guinea Ecuatorial y en agosto abrirá dos tiendas en Vietnam. Ni siquiera puede contabilizar cuántos desfiles ha organizado este año por todo el mundo. «Es mucho trabajo, pero con entusiasmo, te da satisfacción», asegura.
Visto lo visto, la internacionalización es el nuevo mantra de la moda catalana. «Es muy díficil vivir de un mercado local, como el español, tal y como están las cosas. Si no nos salva el mercado extranjero no sé quién nos puede salvar» bromea consciente de la seriedad del asunto. «El mercado está cambiando y los emergentes tiran mucho. No hay que olvidar a los tradicionales, pero hay que mirar afuera», sostiene el diseñador. A pesar de que los compradores europeos pierden fuelle, Custo ha movido ficha y acaba de estrenar tienda en Londres, en un centro comercial en plena villa olímpica.
«Ha sido una apuesta estratégica, en un mes gente de todo el mundo pasará por allí y forma parte de la expansión global», cuenta.Un paso más para la primera firma de moda que decidió añadir Barcelona a sus etiquetas y que ha abierto la veda a que otras marcas como Mango o Shana incorporasen el nombre de la Ciudad Condal a sus marcas.