Mujeres sin vergüenza

«EL OCASO DEL PUDOR»Miguel DalmauEditorial Edhasa512 páginas. 22,90 euros

Barcelona- El escritor Miguel Dalmau, conocido especialmente por sus biografías de los hermanos Goytisolo o de Jaime Gil de Biedma, no vivía próximo a las nuevas tecnologías hasta que al cumplir los 50 años le regalaron un ordenador. En la red pudo constatar el gran protagonismo del sexo, con profusión de exhibicionismo femenino. El querer ahondar en ese tema le ha hecho escribir un interesante ensayo titulado «El ocaso del pudor» (Edhasa). El libro se pregunta qué ocurrió, sobre todo en el siglo pasado, para que lo que podía parecer escandaloso, hoy ya no lo sea. Y, ¿qué papel jugó la mujer en todo esto? En declaraciones a LA RAZÓN, Dalmau reconoce que las cosas han cambiado en estos últimos cien años, a veces con resultados sorprendentes, como el constatar que «ni la prostituta más avanzada del franquismo hablaba con el lenguaje impúdico y corporal de muchas señoritas de ahora. Es algo que no ha resuelto la educación actual».

La era de la imagen
El libro centra su objetivo en la imagen de la mujer porque «estamos en la era de la imagen. El impudor se expresa de esta manera porque, en el fondo, la literatura es minoritaria para estos temas». Y, en este sentido, ¿cómo es España? El escritor lo tiene claro. «Éste es un país muy impúdico, algo que tiene que ver con la falta de respeto al prójimo, como se demuestra con el elevado nivel de "horteritud", de ostentación de la riqueza y el chulear de ello». Dalmau no considera que en todo esto haya un intento de superar la represión sexual que, por ejemplo, se vivía en la dictadura. «El tardofranquismo recoge aún algo de ese impudor legítimo, pero eso es algo que dura unos 15 años. Ahora ya no sirve como excusa», apunta el autor.

¿Qué ha pasado para que todo cambie en la mirada hacia la mujer? Según Dalmau, hay dos motivos clave. «Ante todo la mujer se ha liberado, y más en el primer mundo. En segundo lugar, el cine y la publicidad han dicho que si la mujer no es impúdica no te compra». La mujer ha evolucionado en el siglo XX y Dalmau cree que es durante la II Guerra Mundial cuando cambia su papel porque «sustituye a los hombres, mientras están en el frente, en los trabajos. Tiene acceso a la sociedad, puede votar. El cine y la publicidad la reconducen, no como una pringada, sino como consolidada en su puesto de trabajo de entonces: ama de casa. Es la década de los 50 y esta imagen llega a España a través de películas como "El cochecito"o las de Alberto Closas. Pero el cine nórdico y francés crea una imagen nueva de la mujer de posguerra, no manipulada, como la de Brigitte Bardot».

Los años 60 son los del «baby boom», la Nueva Frontera de Kennedy, Vietnam y, según el escritor, «la entrada de las feministas radicales. Ellas se alzan contra el patriarcado, que lo tenía todo controlado, con sus armas. Se vuelven desinhibidas porque les habían prohibido eso. Los símbolos de ese patriarcado, como los sostenes, un tipo de ropa y de libros, acaban en el fuego. En ello hay, para las mujeres, no una provocación, sino una utilidad porque les permite concienciar».

 

El detalle
MADONNA, LA ÚLTIMA

Dalmau no encuentra a ninguna actriz que pueda competir con los iconos que cuenta en el libro. «Todo es "remake". La última impúdica fue Madonna (en la imagen). Es imposible encontrar a una mujer como Sylvia Kristel. Hay buenas actrices, pero ya no sorprende que salgan desnudas. No sé qué podrían hacer hoy para plantar cara a internet».

 

Diosas carnales
Brigitte Bardot

 «Fue un "shock"para Europa. Se convirtió, sobre todo en "Y Dios creó a la mujer", en un compendio de los impudores femeninos. Marcó las tendencias de la mujer de ahora»
Marilyn Monroe
 «Ella no lleva al infierno. Hay candor. Es alguien con quien estarías en un sitio especial. Es demasiado pura, no rompe nada en el cine. Mae West mostraba más treinta años antes»
Marlene Dietrich
 «Aparece en la Alemania de los años 20, cuando todavía hay impudor. Sin embargo, al llegar a EE UU, se encuentra con el código Hays, por lo que decide no enseñar nada»
Rita Hayworth
 «Abrió las puertas del infierno. Es el gran sex-symbol de la posguerra. Para los países latinos fue algo así como el diablo, aunque sólo se quitara un guante»