Zapatero damnificado por los violentos choques entre la Policía y los antisistema

Los graves disturbios registrados anoche en el centro de Toronto por el G-20 causaron problemas a algunos de los participantes, entre ellos, al presidente del Gobierno, que no pudo llegar al hotel que tenía asignado y su convoy fue desviado a un hotel alternativo. Una hora después, Zapatero pudo ir al hotel asignado por la organización, fuera del perímetro seguridad. La delegación japonesa también se vio afectada, ya que se vio atrapada en su propio hotel durante tres horas y media sin poder salir.

 

Precisamente, la manifestación convocada en Toronto en contra del G20 se transformó en un violento enfrentamiento con la policía que dio como resultado al menos 75 detenidos, varios heridos, coches incendiados y una sensación de caos en torno al protegido perímetro de seguridad de la cumbre.

 

Desde primera hora, las fuerzas de seguridad habían desplegado un gran dispositivo de seguridad en torno al Centro de Convenciones donde se celebra el G20, que a su vez está rodeado por una valla de 3,3 kilómetros, y de 3 metros de alto, levantada para la ocasión. Las coordinadoras de organizaciones contrarias a la cumbre del G20 habían convocado para el sábado una manifestación que se esperaba multitudinaria, y en la que esperaban que participaran unas 10.000 personas.

 

Los intentos de los manifestantes por alcanzar el perímetro de seguridad creó tensiones desde primera hora de la mañana entre los activistas y la policía, que contaba con agentes antidisturbios a pie y a caballo, armados con escudos, porras, gases, y pelotas de goma. Además, varios helicópteros sobrevolaron el centro de la ciudad durante todo el día. No obstante, un grupo de jóvenes que se identifican como anarquistas, los «black block», enmascarados con pañuelos negros, se separaron del grueso de la manifestación y comenzaron a protagonizar actos provocativos y de vandalismo.

 

Como resultado, un coche de policía fue atacado, y otro fue incendiado, lo que elevó una columna de humo sobre el centro de Toronto. Además, atacaron los escaparates de instituciones bancarias, tiendas de conocidas marcas de vestimenta deportivas así como establecimientos McDonalds. La policía cargó contra los activistas con gases lacrimógenos y pelotas de goma, según informaron las organizaciones que convocaron la protesta, lo que dio como resultado varios heridos leves. El jefe de la policía de Toronto, William Blair, informó de que se habían producido al menos 75 detenciones, algunos de ellos por portar artefactos incendiarios.

 

El alcalde de Toronto, David Miller, dijo que los autodenominados anarquistas eran «simples criminales» determinados a hacer la máxima destrucción posible. Los momentos más intensos de confrontación ocurrieron justo cuando los mandatarios estaban llegando a la ciudad o se preparaban para participar en la cena de inicio de la cumbre, por lo que muchos de sus programas se vieron alterados.