Eurocopa

El extraño Robinho

El jugador del City pone la imaginación en la rocosa Brasil de Dunga / «Todavía puedo jugar mejor», dice

Robinho es un perro verde en el Brasil que dirige Dunga, un extraño que coge la pelota y hace cosas raras como regates, bicicletas, amagos... Vamos, lo que ha caracterizado a los brasileños toda la vida. Y es que el jugador del Manchester City es un brasileño de verdad, para bien y para mal. Caprichoso, polémico y brillante. Su brillo es tan intenso como el amarillo de la camiseta de la «canarinha». Dunga confía todo el fútbol de ataque a él y a Kaká. Pero Kaká es sólo la mitad de lo que puede llegar a ser, por tanto apenas queda él. Ni en el banquillo ni entre los jugadores que lo rodean hay un futbolista con similares características. Ronaldinho, Pato o Diego están lejos. Al lado de Robinho quedan kilos de músculo, litros de sudor y poca imaginación. No tiene sustituto. El único partido que no disputó, contra Portugal, fue el único en el que la pentacampeona se quedó sin marcar.Así entiende el fútbol Dunga, así lo entendía cuando era jugador. «Hace lo que Mourinho», reconoce el portero Julio César. Brasil sólo tiene permiso para divertirse a partir del 3-0. Robinho puede hacerlo desde el minuto uno. Tie- ne libertad en un grupo militarista en el que el seleccionador es el «comandante». Cuando se pone la camiseta de su selección, a Ro- binho sólo le importa el fútbol. Cuando viste otra... Del Real Madrid huyó y en el Manchester City, donde se marchó para «ser el me- jor del mundo», según sus propias palabras, ha sido simplemente uno más. Ni siquiera ha terminado el año en el equipo. Volvió al Santos, cedido. Lo más parecido que encontró a jugar con Brasil. El Barça podría ser su tercer intento en el fútbol europeo.En el partido de octavos de final contra Chile marcó un gol y fue nombrado el mejor jugador del encuentro. «Estoy feliz por haber marcado, pero pude haber jugado mejor y tengo que jugar mejor», reconoció el «11». «Brasil tiene que ir a más», añadió el delantero. Holanda será el próximo rival, muy complicado, pero la obsesión de Brasil está un poco más allá, como pudo leerse en uno de los titulares de la prensa tras pasar a cuartos: «Ya sacamos a un argentino del Mundial (Marcelo Bielsa, el entrenador de Chile), faltan otros once y Maradona».