La última remodelación neutraliza las críticas del poder territorial del PSOE

Zapatero acude al Comité Federal con el compromiso de relanzar la agenda social

Zapatero posa en la Moncloa con sus nuevos ministros
Zapatero posa en la Moncloa con sus nuevos ministros

El PSOE es un partido que pasa en segundos de la depresión a un entusiasmo que raya la euforia, y Zapatero un presidente muy capaz de provocar las críticas más furibundas de los suyos y al instante acallarlas. En la madrileña calle de Ferraz se celebra hoy Comité Federal, pero tras los cambios, en el Consejo de Ministros nadie espera convulsiones. Y es que si hace apenas una semana los socialistas veían todo negro, hoy tras el pacto de estabilidad firmado con el PNV y CC y los cambios en el Gobierno, han virado al rosa.

Ya no temen las encuestas, ya no ven tan mal la economía, ya no presienten la derrota… y ya no hay intención de cantar a Zapatero las verdades del barquero. El secretario general ha logrado en apenas 72 horas silenciar las voces de quienes le pedían un cambio de rumbo, ajustes en su Gabinete e incluso que anunciara ya su relevo. Zapatero tendrá a los barones comiendo otra vez de su mano. Si acaso, se escuchará la voz del lendakari Patxi López para alertar sobre las maniobras del PNV y pedir que se les vigile de cerca.

Por lo demás, todas las intervenciones se prevén en la misma línea. Felicitaciones a Zapatero por haber hecho un Gabinete de mayor peso político; glosas a los ajustes en la organización del PSOE y media docena de voces para pedir que se retome la agenda social. Y así será, el número uno de los socialistas reafirmará el compromiso con su proyecto social.

 

Cierre de filas
La resolución política que hoy apruebe el Comité Federal supondrá un cierre de filas con Zapatero tal y como se puede leer en el texto al que ha tenido acceso este periódico: «Los cambios que ha hecho el presidente en la composición del Gobierno son un factor muy importante de renovación y de reforzamiento político del mismo. Todos los que se han incorporado son dirigentes de gran experiencia y capacidad demostrada, y todos cuentan con la confianza, el respaldo y el total apoyo del PSOE».

Así que liderada la ofensiva política que se le demandaba desde los diferentes territorios, los barones escucharán hoy a un Zapatero que cree haber recuperado la fortaleza interna del PSOE y que les pedirá que ahora sean ellos los que echen el resto ante 2011. Los cambios han insuflado ilusión y seguridad en un socialismo que languidecía y no tenía confianza en el futuro electoral. Por eso, el presidente, según fuentes de la dirección federal, aparecerá convencido de que se puede reconquistar la confianza de los electores.

Para la primera, las elecciones catalanas, apenas faltan tres semanas, y por eso la resolución política que hoy apruebe el Comité Federal incluye el compromiso del PSOE de ayudar al PSC, aunque en la dirección federal se da por descontado que Montilla sale de la Generalitat. De ahí que todos los esfuerzos se centren en 2011.

«Es la hora de las ciudades, los pueblos y las Comunidades Autónomas. Y el PSOE hará una campaña de explicación, de propuesta de futuro y de debate con los ciudadanos que, en términos políticos y contando ya con todos nuestros candidatos, empieza ahora mismo», determinará el cónclave, según el texto que será aprobado.

Un documento en el que el máximo órgano entre congresos dice afrontar el «futuro inmediato con la voluntad de aprovechar cada día para avanzar en la recuperación de la economía y del empleo y de llevar adelante las reformas que España necesita. Lo vamos a hacer como lo que somos: la fuerza política progresista y reformista, transformadora, moderna, comprometida radicalmente con la libertad y con la igualdad, con los derechos de los trabajadores y con los derechos civiles de todas las personas, vinculada inexorablemente a la defensa del interés general por encima de cualquier otro». Lo dicho: vuelve la calma y la cohesión interna.


El presidente presume de ministros y «The Economist» augura su fin
Dos días después de la profunda remodelación del Gobierno, Zapatero posó en Moncloa con sus seis nuevos ministros, con la única ausencia de la vicepresidenta económica, Elena Salgado, quien asiste en Seúl a la reunión del G-20. Por su parte, la Prensa internacional no ha tardado en hacerse eco de la crisis del Gobierno español. De todos ellos, el diario británico «The Economist» ha sido el más crítico con el jefe del Ejecutivo ya que no ha dudado en afirmar que el presidente está acabado. «Es el fin del juego de Zapatero», titula en su análisis de la crisis, en el que prácticamente da por «muerto» al líder socialista, que además «se encuentra en un callejón sin salida», afirma el diario.