Atletismo / Escondidos en la recta

Hoy a las 22:50 se desta la guerra de Jamaica contra EE UU.

LONDRES- Bolt, que levanta pasiones, guardó fuerzas en las series de 100, como la mayoría de sus rivales. Sólo Bailey y Gatlin bajaron de 10 segundos.
Dos días de competición y el Estadio Olímpico de Londres ya arde. Desde la primera jornada se han llenado las gradas de un público entusiasta, que ayer vibró con la presencia del ídolo al que todos querían ver. Usain Bolt compitió por fin, y no decepcionó, pese a que lo de ayer apenas fue un aperitivo. Su sola presencia agita a las masas. Pasa lo mismo en el Centro Acuático con Michael Phelps o en Wimbledon con Roger Federer. Son deportistas que van más allá de su nacionalidad, pertenecen a todo el mundo.
La prueba de los 100 metros es un espectáculo en directo. 60.000 personas son capaces de respetar un silencio prácticamente de monasterio. La respiración se contiene hasta que suena el disparo y entonces los superhombres arrancan y las personas normales se dedican a animarlos desde la grada. Usain compareció sólo para las eliminatorias, pan comido para él. Montó el pequeño numerito de siempre, los gestos, las miradas; salió bien, con una buena reacción, aunque empezó mal por un pequeño traspiés. Aceleró sólo lo preciso porque él tiene capacidad para ello. En la prueba de la recta, un fallo suele ser mortal, pero en el caso de Bolt tiene solución. Para él, diez segundos dan para mucho. Puede apretar un rato y contenerse cuando la clasificación está asegurada. Terminó con 10.08, pero el tiempo es sólo una anécdota. Tuvo el freno de mano echado y se mostró satisfecho. «Estoy como esperaba, corriendo bien, feliz», dijo después de la prueba con su cara de «esto es muy sencillo».
Entre los medios de comunicación levanta la misma expectación que ante el público. La superioridad mostrada hace pensar que está en forma y que su lesión en la espalda está totalmente superada. Se muestra seguro de sí mismo después de los rumores y los resultados de los últimos meses. También está olvidado el último accidente de coche que tuvo, el pasado mes de junio, cuando volvía de una fiesta, que hizo pensar a muchos que se estaba descuidando, que ya había perdido parte del hambre. Algunos de los más grandes, como Carl Lewis, dudan de que pueda mantener su corona en los 100 metros. «Mis piernas han ido», reiteró el atleta, como si por dentro supiera que todo está controlado.
Bolt se marchó pensando en las semifinales y poco después su máximo oponente, Yohan Blake, compareció. Ya sabe lo que es ganarle, de forma directa e indirecta. Hace un mes lo hizo codo con codo en las pruebas de clasificación jamaicanas. Hace un año se aprovechó de la salida nula de su compatriota para proclamarse campeón del mundo. La tercera parte sería superarlo en un campeonato de «verdad», como son los Juegos Olímpicos, en los que debuta. En los de 2008 todavía corría el Mundial junior.
«Puede pagar la inexperiencia. En Londres vamos a estar yo, Asafa Powell, Tyson Gay, Justin Gatlin. Será una carrera repleta de atletas de primera clase», advirtió en «The Guardian» Bolt a Blake antes de ir a Londres y después de ser derrotado por él.
El primer día Blake no notó la presión y también ganó su serie sin esfuerzo, de forma poderosa. Algo más tuvo que luchar Powell, el tercer jamaicano.
La guerra de la velocidad está servida: Jamaica contra Estados Unidos. Como los caribeños, los «yanquis» también jugaron ayer al escondite. Nadie forzó, nadie mostró su situación real. La sorpresa fue el menos conocido de los estadounidenses, Ryan Bailey, que hizo marca personal y bajó de los 10 segundos: 9.88. «No tengo ninguna presión porque nadie espera que gane una medalla», aseguró. El redimido Justlin Gatlin, que cumplió cuatro años de sanción por dopaje, fue el otro atleta que corrió en nueve segundos altos (9.97). Se mostró encantado: «Es bueno estar de vuelta. He trabajado mi técnica y sólo he pensado en salir y ofrecer un buen espectáculo al público. Se siente algo mágico», reconoció. La gran amenaza para Jamaica es Tyson Gay, que también corrió frenado y que llega a la cita olímpica con algunas dudas por una operación de cadera que le tuvo un año parado. «Estoy nervioso», decía antes de competir. «Todo ha ido bien, he corrido al 75 por ciento», dijo después de verse sobrado.
Los reyes de la velocidad se guardaron para las semifinales, hay mucho nivel en la prueba. El estadio olímpico ya está preparado para vivirlas. Poco después, a las 22:50, el mundo se parará.