Llegar a fin de mes: la final cotidiana

Más de 700 personas han pugnado por 20 puestos de lavaplatos durante la Copa Davis. Para 50 plazas de personal de barra se han inscrito 1.426 candidatos

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Sevilla- Que la cosa está muy mala hace años que no es noticia, por más que los titulares mareen la prima de riesgo. Por un lado, están los héroes de la Davis: los Nadal, Ferrer, Feliciano y Verdasco; y, por otro, los héroes cotidianos que hacen que el evento se lleve a cabo y deambulan por el vertiginoso alambre del desempleo. La provincia –dato del viernes– cuenta con 226.519 parados.
Para la oferta de friegaplatos, publicada en Internet a través de la ETT que gestiona la contratación para el torneo, en apenas unos días, se inscribieron 709 personas. Había 20 vacantes. Requisitos: «buena presencia y experiencia en hostelería». Jornada laboral «intensiva» y «por turnos».
Para currar como cocinero se inscribieron 113 personas para 25 vacantes. Este puesto resulta más específico, con requisitos mínimos como cinco años de experiencia. En este caso, la jornada es «parcial». El puesto de personal de barra «en las instalaciones deportivas donde se desarrolla el evento» estuvo más reñido. Para 50 vacantes a jornada «completa», 1.426 inscritos. Un total de 492 personas se disputaron 50 huecos como camarero de bandeja y pinceo para la zona Vip desde el día 1 hasta ayer. La oferta valoraba «disponer de la uniformidad reglamentaria y obligatoria (pajarita, camisa blanca de manga larga, pantalón y zapatos negros»). Empleos más especializados, como el de cortador de jamón, cuatro puestos para la jornada inaugural, exclusivamente, contó con menos competencia. Se apuntaron 16 personas.
Aparte, la Davis mueve otros empleos directos, como los relacionados con el montaje y desmontaje de las instalaciones, la seguridad privada, el parking o la limpieza.
La final está haciendo que el sector servicios cierre 2011, en plena temporada baja, sin las apreturas de otros años, con unos 100.000 visitantes, «con un poder adquisitivo alto», según el perfil que ofreció el Ayuntamiento.
El impacto económico de la Davis, a priori, se cifra en más de 30 millones. Aparte está el rebufo del Salón Internacional del Caballo (Sicab). Los empresarios se santiguan. Sevilla es estos días el centro del mundo. Deportivamente, al menos. El impacto mediático es superlativo y su efecto se prolonga en el tiempo. En época de crisis, las raquetas siembran maná.
Con la polémica sobre la rentabilidad del evento, alentada por la Junta al no patrocinar la final ni la semifinal, el presidente de la Federación de Tenis, José Luis Escañuela, fue contundente. «El evento conlleva unos ingresos de entre 30 y 35 millones». Quince euros por cada uno invertido, entrando en la orquilla desde Nadal a los lavaplatos para los que la final de la Davis supone una bola de break para lograr llegar a fin de mes.