Obama busca sus raíces en Irlanda

La reina Isabel II no probó la «Guinness» en su histórico viaje a Irlanda la semana pasada, pero Barak Obama aceptó ayer un trago encantado al llegar a Dublín. El presidente estadounidense está de gira europea y quiso comenzar su periplo con una breve visita a la república.

057NAC24FOT1
057NAC24FOT1

La parada homenajeaba la especial relación que une a los dos países –que han trabajado mano a mano para resolver el conflicto del Ulster–, pero también tenía un significado personal. Y es que nada más aterrizar, Obama se desplazó hasta la pequeña localidad de Moneygall, en el condado de Offaly, para conocer el domicilio donde vivió su tataratatarabuelo. El actual dueño de la propiedad no dudó en abrirle la puerta con un caluroso «¡Bienvenido a casa!».

La visita, que no tenía carácter de Estado, le dio también la oportunidad de reunirse con el primer ministro irlandés, Enda Kenny, y el viceprimer ministro y titular de Exteriores, Eamon Gilmore, con quien trató la marcha del proceso de paz en Irlanda del Norte, un asunto en el que se implicaron especialmente sus antecesores en el cargo. A última hora de la tarde, el presidente dio un discurso en College Green, frente a la universidad dublinesa del Trinity College, el mismo escenario desde donde lo hizo Bill Clinton en 1995. El mandatario llegó acompañado de su mujer, Michelle, y aunque las medidas de seguridad eran importantes, no llegaron a ser tan extremas como las desplegadas durante el viaje de Isabel II, cuando Dublín se convirtió casi en una ciudad fantasma. La agenda de Obama continuará hoy en Londres. En esta ocasión sí tendrá carácter de Estado, y tanto él como su esposa se quedarán en el palacio de Buckingham como invitados especiales de la reina.

Durante los tres días que estará en Reino Unido, Obama visitará las dos cámaras del Parlamento, una costumbre antaño guardada sólo para los soberanos. Con David Cameron, con quien ya mostró complicidad cuando ambos aspiraban a sus actuales cargos, también se reunirá. Recalcarán la relación estrecha que une a Londres y Washington, pero será la operación de Libia, y la intervención aliada la protagonista de las conversaciones.

Un particular «Mr. Marshall»
Moneygall tiene sólo 300 vecinos. Cuenta con dos pubs, no tiene ni gasolinera, ni cajero automático, ni bancos. El antepasado por parte de la familia materna de Obama arreglaba el calzado de todas las villas de los alrededores. Su hijo, Falmouth Kearney, emigró a Nueva York en 1850 a los 19 años buscando el sueño americano. Jamás pensó que años más tarde el inquilino de la Casa Blanca rondaría por su humilde morada. Pero Obama lo hizo. Paseó por el pueblo como uno más ante la mirada de los curiosos que, sin saberlo, protagonizaron su particular «Bienvenido Mister Marshall».