«Italia está en una situación sin salida»

Giovanni Sartori, premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales y columnista del «Corriere della Sera», sigue siendo a sus 86 años uno de los politólogos más respetados y clarividentes de Italia. La difícil situación en que queda su país y su Gobierno por el proceso a Silvio Berlusconi no le impide analizar el escenario entre risas.

 
 

–Nunca en las democracias occidentales un jefe de Gobierno ha sido juzgado por abuso de poder y prostitución de menores. ¿Hacia dónde va Italia?
–La cuestión más importante es que Berlusconi no dimite. Es algo inédito. Se trata de una persona imprevisible, cualquier otro hubiera dimitido en seguida sin necesidad de llegar a este punto. No cede porque tiene un gran número de potenciales causas todavía abiertas: teme que si deja el poder estará menos protegido. Este proceso lo afrontará presentando mil pretextos con el objetivo de retrasarlo y conseguir que prescriba. Puede suceder cualquier cosa, pero que vaya un primer ministro a la cárcel no es algo habitual. La oposición, por otro lado, no puede ganar con esta ley electoral. Está penalizada por el premio a la mayoría, que permitiría que Berlusconi y la Liga Norte volvieran a ganar si se celebraran comicios. Es una situación terrible de la que no se ve una salida.

–¿Cree que este proceso puede hacer más duro el enfrentamiento entre las instituciones?
–El encontronazo lleva tiempo produciéndose. Ahora, Berlusconi encontrará un pretexto para continuar con él mientras trata de forzar la prescripción del proceso. Si aun así es condenado en primer grado, recurrirá la sentencia. De forma paralela tratará de demostrar que el Tribunal de Milán no tiene competencia para estos delitos. Sus abogados son geniales para inventar trucos y pretextos.

–¿Será capaz de gobernar «Il Cavaliere», o piensa que la Legislatura está muerta con el proceso?
–Berlusconi siempre se ha ocupado de sus propios intereses y ha gobernado poco. No ha hecho nada ni ha resuelto ningún problema. Sólo está activo cuando hay una cita electoral. Berlusconi no es un personaje de gobierno.

–Hay dos procesos paralelos: el que afronta en los tribunales y el de la opinión pública. ¿Considera que el mandatario saldrá airoso de esta situación a los ojos de la mayoría de italianos?
–Finalmente su popularidad está bajando en los sondeos. Aun así, sus adversarios son muy débiles. Éste es el primer problema: los italianos no ven una alternativa.