Laura Valenzuela: espejito mágico a los 80

Frente al espejo, puede presumir –y no lo hace– de descumplir años. La presentadora desvela a LA RAZÓN cómo llegar espléndida a la madurez . ¿La clave? «Ser feliz», dice

Conversación de madre y abuela con Doña Letizia
Conversación de madre y abuela con Doña Letizia

N os recibe en el salón de su casa. Sin duda, parece que ha hecho un pacto con el diablo. A punto de cumplir los 80 (nació en febrero de 1931), Laura Valenzuela puede presumir de mantenerse estupenda sin ocultar que hace veinte años se sometió a un «lifting» tan perfecto que no ha recurrido a otro retoque estético. Posa ante la cámara a conciencia y habla, junto al Goya de Honor que recibió su esposo, José Luis Dibildos, en 2001, de sus nietos, Fran y Álvaro. Es tal su pasión de abuela, que saca de la cartera una fotografía de ella cuando era casi un bebé. La presentadora y actriz y su nieto pequeño ¡son iguales!-Reconózcamelo, ¿sigue siendo coqueta?-No, pero cuando me hacen fotos me preocupo por ser lo más natural posible, una lección imprescindible que aprendí en televisión. Cuando empecé existirían unos 400 televisores, y el radio de acción era de cuatro kilómetros, pensé que sería mejor crearme un personaje porque ya había hecho algo de cine, pero enseguida decidí que me iría mejor siendo yo misma. Lo hice y, encima, caí en gracia. Tanto, que la gente aún me para allá a donde voy.-Desvéleme su secreto a los 79 años para continuar estupenda.-Mi piel ha sufrido un antes y un después. Me refiero a desde que me diagnosticaron la enfermedad. La quimioterapia me ha dejado una piel estupenda, tanto que me miro y me digo: «¡No hay mal que por bien no venga!». Sé que el cáncer sigue ahí, pero está dormido, así que tengo todo a mi favor para ver a mi nieto Fran casado. Estoy a punto de terminar un tratamiento, pero como se despierte le doy con la escoba.-Hace veinte años se sometió a un «lifting», ¿se retocaría de nuevo?-Me arreglé toda la cara excepto la frente y la nariz. Por aquel entonces presentaba un magazine en Telecinco y empecé a notar que los ojos no se me veían. Me lo hice y hasta hoy. Claro que ahora podría necesitar un «repaso», pero ya no me compensa. Además, me veo bien así.-¿Es adicta a los cosméticos?-No, de verdad.-Pues, entonces, ¿cuál es su ritual? -Nodormir sin desmaquillarme. Me lavo la cara y me pongo mi crema hidratante y hasta el día siguiente. -¿Ha cambiado el canon de belleza?-Va con los tiempos, pero tampoco tanto. La belleza es la misma, aunque no la tecnología. Recuerdo cuando nos maquillaban de color ladrillo, ya que no se sabía cómo dabas en cámara, porque eran muy básicas. Imagínate, algunas veces parecía que teníamos el rostro alargado. -¿Saber envejecer es una asignatura pendiente entre los jóvenes?-No, la única cuestión es ser feliz. Mi consejo es, en cuanto a la cirugía estética, que cada uno haga lo que quiera con su cuerpo.-¿Ha sido víctima de las dietas milagrosas?-Sí, pero para engordar. Tengo un metabolismo que no me permite ganar peso y he sufrido mucho, ya que en mi época estaban de moda las señoras con curvas y yo no las tenía. Incluso me ponía medias de croché gordas para aumentar las pantorrillas. Lo pasé muy mal, porque era un palo. Recuerdo un día ir por la calle, creí que unos hombres me iban a piropear, pero al revés: uno le dijo a otro: «¿Para ver a una anguila de luto me llamas?». Y ahora mírame, estoy fenomenal, he logrado engordar dos kilos, porque no me privo de nada, devoro garbanzos, lentejas, patatas guisadas.-Trece años de novios y treinta y nueve de matrimonio con José Luis Dibildos. Ahora parece que las parejas duran media hora. -Antes también duraban poco en casa y mucho ante la sociedad. Les compensaba, pero ahora se lleva más el ahí te quedas, y no pasa nada.-También le ha tocado vivir toda la vida con la Prensa al acecho...-Fíjate, cuando me detectaron el cáncer, mi diagnóstico salió del laboratorio de la clínica La Concepción y se suponía que no lo sabía nadie, pero no sé cómo se filtró a la Prensa. También, cuando descubrieron la enfermedad de mi hija Lara, al poco tiempo ingresamos en La Luz para que la operaran. Incluso pedí al director del centro que la inscribieran con el otro apellido de su padre para pasar inadvertida. Si ingresamos a las 9, a las siete ya estaba copada la entrada de periodistas.-La paciencia es la madre de la ciencia...-He de decir que la Prensa siempre me ha tratado con mucho respeto, no así a Lara, ya que los «paparazzi» han sido duros con ella y han provocado situaciones tremendas. -Y Lara siempre se ha comportado como una señora, ¿de dónde saca la templanza?-De haber tenido una infancia y una adolescencia como la de cualquier niña, a pesar de que sus padres eran conocidos. Desde muy pequeña ha visto que nos hacían fotos, pero yo le hacía creer que eso le pasaba a todo el mundo.-Usted toma una postura muy elegante ante los periodistas que se interesan por sus noviazgos: nunca sabe nada...-Cuando me preguntan por ella siempre digo lo mismo: que es su vida. Tampoco hablo de mis nietos, porque nunca sabes lo que puede ocurrir. Me horrorizan las mentiras que salen en algunos programas, sobre todo cuando afectan a mi hija y están mis nietos por medio. Me acuerdo en un estreno, no dejaban de preguntarme sobre sus novios, y les pregunte por qué nunca me inventaban uno a mí. Se partieron de risa. Me da pena, porque en algunos espacios no existe la palabra respeto. -¿Qué le parece el auge de famosos como Belén Esteban en televisión?-Que se ha creado un personaje que arrasa.

Conversación de madre y abuela con Doña Letizia- La actriz es la presidenta del Consejo del Club de Prensa y el pasado mes de mayo se encargó de entregar el Garbanzo de Plata a Doña Letizia. «Tuvimos una conversación de madre y abuela y también me preguntó cómo estaba de salud», comenta la actriz. Durante la entrega del premio, Valenzuela pudo comprobar que Doña Letizia es «muy cercana y natural», y sabe «cuál es su sitio porque es muy inteligente». La actriz también destaca la gran seguridad de la Princesa de Asturias, imprescindible «para poder soportar la presión con la que la vigilan los medios». - A sus casi 80 años, la actriz sigue involucrada en múltiples causas solidarias y hace poco ha sido nombrada madrina de la Asociación Mensajeros de la Paz y además es voluntaria de la Asociación Española contra el Cáncer, «viajo a donde sea para recaudar fondos».