El espermatozoide

La Razón
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«El socialismo tiene una patria que es la igualdad». Lo ha dicho José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía. Es una frase bonita, aseada y de principios del siglo XX. Más o menos como hablar de autogiros, ferrocarriles, automóviles y aeroplanos. Griñán con los ERE se ha quedado un poco tarumba. Un poco o bastante tarumba. Porque después de soltar la antigüedad de que el socialismo tiene una patria que es la igualdad, ha intentado remachar el impacto del dicho con un ejemplo de muy complicada superación. «¿ Es que no es lo mismo el espermatozoide que el óvulo?». Pues sintiéndolo mucho, señor Griñán, no es lo mismo. La tontería de que el socialismo es la patria de la igualdad –me figuro que de la igualdad ante la ruina–, no puede ser seguida por una barbaridad científica, a no ser que Griñán pretenda que en el futuro los españoles seamos hermafroditas, es decir, poseedores de los dos sexos. El hermafrodita sí puede tener una patria que es la igualdad, por cuanto en sus gónadas comparten hogar el tejido testicular y el ovárico.

Pero en la mayoría de las gentes, socialistas o no, la igualdad no existe. El hombre produce espermatozoides en sus testículos y la mujer óvulos en sus ovarios. A Griñán no le han explicado en el colegio el bello cuento de la semillita. El hombre deja en la mujer una semillita. Esa semillita fecunda al óvulo, y al cabo de nueve meses, si Bibiana Aído o Leire Pajín no se aperciben de ello, nace un niño o una niña, que a su vez, en el futuro, serán semillita o tierra para que otros niños sigan naciendo, con mayor alegría y seguridad, porque Bibiana Aído y Leire Pajín serán ya demasiado mayores para seguir promocionando los abortos. Que eso es el aborto, señor Griñán. Una acción muy desigual. A unos niños se les deja nacer y vivir, y a otros se les somete a un juicio en el que no pueden defenderse para ser ejecutados posteriormente y despedazados en una trituradora como las del doctor Morín. Esos niños no podrán disfrutar jamás de la patria de la igualdad socialista porque no les dan oportunidad para hacerlo. A los socialistas me refiero.

Apunte, Griñán. «Espermatozoide: Gameto masculino destinado a la fecundación del óvulo. Óvulo: Gameto femenino. Cada uno de los cuerpos esferoidales en el ovario de la flor». Para que un ovario sea fecundado por un espermatozoide, se produce una brutal carrera en la vagina de la mujer, y de los millones de gametos que el varón regala, sólo el más fuerte alcanza al óvulo que aguarda con femenina paciencia. Pero de iguales, nada de nada. Como la patria socialista.

No ha encontrado en su rica cultura un ejemplo más adecuado. Podría haber dicho que la patria del socialismo es la igualdad porque son iguales las cigalas cocidas que los huevos fritos.

Al menos, la comparación podría haberse calificado de surrealista y Griñán habría quedado mejor. El surrealismo vende mucho, aunque sea malo.

Pero se equivoca el presidente andaluz. Si la patria de los socialistas es la igualdad –dejemos a un lado la majadería de los espermatozoides y los óvulos–, ¿por qué los ERE fraudulentos sólo los cobraban los socialistas y no el resto de los trabajadores? Para mí, que este hombre se ha hecho con la picha un lío, escrito sea con la venia y perdón de los lectores, ha intentado sentar cátedra, y la solemnidad le ha salido muy chunga. Como su futuro político.