Vicente Barrera: «No es sencillo cortarse la coleta»

El diestro valenciano Vicente Barrera, que a sus 42 años se dispone a iniciar su última temporada completa como matador, afronta esta decisión con tristeza, ya que deja una actividad a la que ha dedicado más de veinte años, pero también con "ánimo reivindicativo y el propósito de dejar una buena imagen".

Barrera ha reconocido en una entrevista con Efe que "asumir que a uno le llega la hora de cortarse la coleta"no es una decisión sencilla, que él ha tomado sin "presiones familiares ni de ningún otro tipo".

"Uno simplemente asume que esto ha de acabar, que las cosas tienen un principio y un final, y por mucho que me empeñe este año cumpliré 43 años. Es una decisión personal, soy soltero y no tengo hijos, y mis padres y hermanos siempre han respetado mi profesión", ha explicado.

"Es un paso complicado y penoso, si soy sincero, porque dejaré una profesión a la que le ha dedicado todo y en la que nunca he dejado de aprender y disfrutar", ha añadido.

Como es habitual en los últimos años (aunque no se viste de luces desde finales de 2009), Barrera sigue la rutina habitual de entrenamiento físico y tentaderos en ganaderías andaluzas y extremeñas.

"Este año con más ilusión si cabe, ya que será el último ciclo completo y quiero disfrutar de cada sensación. Ahora es el momento de reivindicar todo lo anterior", ha reconocido el matador valenciano.

La primera fecha marcada en rojo en el calendario es el 12 de marzo, día en que se reabre la plaza de toros de Valencia y en el que Barrera hará el paseíllo con Ponce y El Juli.

"Una corrida importante, sin duda, ya que el cartel quedará en el recuerdo, pero afortunadamente en Valencia siempre he ido bien colocado. De todas formas, tengo la esperanza de que esta no sea la última tarde en esta plaza y que pueda volver en julio u octubre", señala.

"Aunque cualquier torero dirá que se ha sentido maltratado en algún momento de su trayectoria, mi reivindicación es en sentido positivo, quiero que la última temporada sirva para dejar testimonio de todo lo hecho hasta la fecha, sin rencores. Me he sentido un privilegiado", ha añadido.

En este último periplo, a Barrera le gustaría recorrer, al menos, "todos los países taurinos, torear unas 30 ó 40 corridas para despedirme y agradecer todo lo recibido", según explica, pero si hay un coso de referencia en su trayectoria es el de Acho (Lima, Perú), donde se ha forjado una imagen de figura del toreo.

"Esta plaza ha sido santo y seña en mi carrera. Hay muchos sitios en los que me gustaría estar, despedirme y mostrar mi agradecimiento, pero Lima es especial, me siento como el torero de allí por la forma en la que me han acogido. Diría que prácticamente me han adoptado", asegura.

El primer matador valenciano en salir por la Puerta del Príncipe de la Maestranza de Sevilla reconoce: "nunca he necesitado de la fiesta para vivir, no he pasado hambre. He sido torero por vocación y por eso tengo claro que mi locura y mi pasión son los toros, y que siempre estaré vinculado a ese mundo", añade.

"No soy dueño de los pensamientos y recuerdos ajenos, pero he tratado ser honesto en la plaza, me he dejado la vida en esto y me gustaría que los aficionados me recordasen con respeto como torero y con cariño en lo personal", concluye Barrera.