El Museo del Traje no cerrará

Sinde lo confirma durante el homenaje al modisto Pedro del Hierro

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Después de marear la perdiz varios años, concretamente, desde que César Antonio Molina tomara posesión como ministro de Cultura en 2007, finalmente el Museo del Traje no se cerrará. O al menos, esa es la intención manifiesta de Ángeles González-Sinde, que ayer confirmó a LA RAZÓN que «llevamos trabajando tiempo para que la colección se quede donde está». Así pues, adiós a los planes de su predecesor, que pretendía desmantelar una apuesta personal de la popular Pilar del Castillo que Carmen Calvo también asumió como propia. Y es que a Molina, amén de cumplir con la cesión del edificio del museo a la Complutense con fecha de caducidad en 2013, se le ocurrió mandar los vestidos con etiqueta histórica a Teruel –a un futuro museo etnológico del que apenas se han removido los terrenos– y dejar en El Matadero de Madrid las piezas más modernas. Sin embargo, la crisis y su salida del Ejecutivo frenaron en seco esta idea.

Retrospectiva
Y tuvo que ser ayer, durante el homenaje que el Museo del Traje le rindió a Pedro del Hierro a través de una muestra retrospectiva, cuando González-Sinde se mostró dispuesta a evitar el cierre de uno de los más prestigiosos centros culturales sobre moda del mundo. «¡Ojalá salga todo bien!», expresó la ministra sobre unos acuerdos todavía abiertos. La titular de Cultura subrayó que este nuevo rumbo no afectará al proyecto turolense, pues allí irán destinadas piezas como instrumentos musicales o vajillas que forman parte del fondo del Museo del Traje, pero que no se han expuesto hasta la fecha. De la misma manera, mostró su interés en abrir en el menor tiempo posible el Museo Balenciaga, que no sólo se centrará en el genial creador, sino que «buscamos ahonde en el mundo de la moda como sector industrial».

Así pues, el museo puede respirar tranquilo. Y Pedro del Hierro, también. Atrás parecen quedar sus problemas financieros y mira al futuro con más tranquilidad, dejando de lado el negocio «muy a mi pesar, para dedicarme a la pintura», señaló. Entre otras cosas, porque los médicos le han obligado. Y algo tendrá que ver también su compañero de camino, Cortefiel, que ha demostrado con el tiempo ser más de fiar que Artesanos Camiseros, que arruinaron la obra de Elio Berhanyer. «Si mis cardiólogos tienen razón, esto no será un adiós, sino un hasta luego», sentenció.