Con los buenos por Julián García Candau

La Razón
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Mourinho dijo que no tenía equipo y para demostrarlo ante el City dejó en el banquillo a Sergio Ramos y Özil. Sus equipos, o sus gustos, quedaron claros cuando alineó en el centro del campo a Xabi Alonso, Khedira e hizo debutar a Essien. «Mou», ante la duda, más músculo. Siempre ha tratado de alimentar la fortaleza física, aunque ello haya tenido el contrapeso de menor calidad futbolística. El Real Madrid ganó cuando en el césped estuvieron Özil, Modric y Benzema. Y el gol del triunfo lo marcó Cristiano Ronaldo, que esta vez fue la alegría de la casa.

El Madrid tenía las de ganar por el simple hecho de que enfrente había un equipo que en modo alguno podía presumir de ser campeón de la liga inglesa. El City hasta el segundo tiempo no dio más de dos pases seguidos. Se limitaba a defenderse y apenas miraba hacia Tévez, el único delantero. El portero inglés, Hart, se convirtió en el héroe de su equipo con cuatro paradas extraordinarias. El Madrid, lejos de empecinarse en llegar al área con el balón controlado, buscó el disparo desde fuera del área. Fue Cristiano Ronaldo quien probó fortuna varias veces. La marcha del partido proponía el triunfo madridista. El gol tenía que llegar. Y llegó, aunque tras la angustia de las dos ventajas inglesas.

Hubo que cambiar la alineación y dejar sólo un castigado en el banquillo, Sergio Ramos, para que el partido cambiara. También mejoró el City con Dzeko y Kolarov. Al contragolpe sorprendió dos veces y pudo hacerlo otra más.

El Madrid no tiene equipo cuando Mourinho renuncia al buen fútbol. No es nuevo.