Romper los nervios

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Estos muchachos del movimiento 15 de Mayo buscaban eso, romper los nervios. Es una vieja fórmula que funciona, ¡vaya si funciona! Además es divertido romper los nervios a un padre, a un jefe, a la autoridad competente, a quien sea, por ejemplo, al abogado de la parte contraria… Esto de romper los nervios no nos creamos que es cualquier cosa, es todo un arte que hay que saber manejar con mucha destreza. Los indignados desacataron la orden de la Junta Electoral Central que les obligaba a disolverse en la jornada de reflexión previa al día de elecciones y en esa circunstancia no hubo narices para obligarles a irse a su casa, hubieran acusado al Gobierno de antidemocrático, de facha que es la palabra favorita de la izquierda radical. El viernes la Policía de Barcelona intentó disolver a los manifestantes de la plaza de Cataluña y retirar la «cochambre» allí acumulada (la ví con mis propios ojos, no es que hable de oído), y se armó un follón importante. Los de la Puerta del Sol se alborotaron solidariamente pese a la lluvia torrencial que estaba cayendo por la tarde, en defensa de sus colegas los catalanes. Mientras tanto, estos demócratas de pacotilla, estos zánganos de la colmena, estos ni-nis que no dan más que dolor de cabeza a sus padres, quienes tienen los nervios rotos porque no saben ya qué hacer con su nene antisistema, yo diría mejor antitrabajo o antiestudio, siguen jorobando a esos modestos comerciantes que pueblan el kilómetro 0, gentes que cada día levantan la persiana de su pequeña tienda y trabajan honestamente para ganar a la semana unos pocos cientos de euros. Esos no acampan, esos se curran el pan suyo de cada día, tienen los nervios rotos por las pérdidas acumuladas desde que se inició este tinglado. Mientras, en el Ministerio del Interior ni saben ni contestan.