Pastora quiere cantar un baladón por Jesús Mariñas

Tras una semana a pan y agua sin apenas convocatorias, algo típico durante la asfixiante cuesta de enero, esto se reanima. Lo hacen ya en el Teatro Español experimentando con el musical «Follies» que nos devuelve el ímpetu irremplazable de Massiel y donde Mario Gas reemplaza a un compañero accidentado. Preparan el estreno de Ringorrango para este nostálgico de Broadway que está al caer. Pero lo de Pullmantur en el renacido Teatriz de los Arango fue un desfile con veinte famosos pasando por taquilla utilizando como pretexto un homenaje a Sergio Dalma que recibió el triple disco de oro entregado por Anne Igartiburu. «Sigo enamorado y que dure», se le nota porque ya no prodiga retraimiento, el mismo aire que Marisa Jara. No sólo perdió volumen y resplandece facialmente, incluso Jara mudó de carácter y resulta expansiva como no lo era durante su matrimonio mexicano: «Nunca quise a mi marido. Yo aguanté porque lo veía muy entregado, pero no podía soportarlo. Ha sido tremendo», me reconoció ante la siempre risueña Pastora Soler que nos representará en Eurovisión: «Quiero una ‘‘baladona'' internacional, la elegirán el 3 de marzo entre cuatro temas. Cuando me lo propusieron, impuse una condición. Luego volveré a mi repertorio de canción española» –con Diana Navarro y Miguel Poveda es lo mejor que tenemos en la copla–. Ya no boquea como lo hizo la Pedroche –otra de risa permanente sobre todo por Dani Martín– ante lo que hicimos con unos pasteles de chocolate que había elaborado para Sergio Dalma. Eran seis, bicolor, similares a las ranitas mantequillosas que endulzaron mi infancia. Los ví abandonados sobre una servilleta y pensé en el descuido de algún camarero. Estaba con Ángeles Moya y Marina –la primera de mitones recordando tiempos mejores– y dudamos si hincarles el diente. Cuando ya habíamos devorado la mitad empezando por el rabito, Pedroche apareció en tris de infarto: «Pero si los había traído para Sergio, cómo se os ha ocurrido». Fabiola Martínez reía bajo su chaleco en marabú verdoso justificando a Bertín «que está de gira y el martes da un concierto en el Casino de Aranjuez». Ojalá resulte mejor que el veraniego que dio allí un inaudible Julio Iglesias, esperaban, mientras la venezolana mostraba optimismo por afincarse en La Florida capitalina tras un verano tenso dado el arraigado sevillanismo de Bertín.

–¿Lo pusiste entre la espada y la pared?
–«Impensable, menudo es Bertín para imposiciones. Cuestión de mano izquierda», reconocía a Maya Ortiz avisonada hasta las orejas y contando su inesperada boda con un hermano de la chica para todo, impagable Teresa, de Nati Abascal. «Es su salvavidas», descubrían ante Tamara Falcó quien el 5 de mayo debuta como empresaria en una convención en la finca paterna a 45 kilómetros de la Puerta del Sol. Lo recalcó como gancho demostrando que está puesta en su tarea captadora. Una Virgen con estela diamantífera colgaba de su cuello mientras Chenoa y Gonzalo Miró evitaron hablar de amor. Pero a él lo ví entregado.