OPINIÓN: El pin

La Razón
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Estas cosas hacen que terminemos aborreciendo cosas que había tenido como propias. Uno salía a la calle con un pin contra el cáncer, a favor de la lucha contra los maltratadores, apoyando a los enfermos de Sida o con la chapa de nucleares, no gracias, y todo tenía sentido. Hasta a veces sentido común, porque éramos muchos apoyando causas que nos parecían justas. Pero viendo la toma de posesión de la Diputación de Guipúzcoa, a uno le duelen las encías del alma y el almario entero. El nuevo amo, Martin Lasarte, lucía en la solapa, junto a los símbolos tradicionales y constitucionales, un vergonzante pin con el número de preso de Arnaldo Otegui. Una demostración aún más patente de que ETA no sólo está en las instituciones democráticas, sino que ejerce el poder en ellas. Otro palo en el lomo de las víctimas, a las que el nuevo Jefe iguala sin cortarse un pelo con los presos de la banda. Una nueva vergüenza para PP y PSOE, incapaces de pactar un freno. Otra mentira de los chicos de ZP y del candidato Alfredo. Y una nueva ignominia para todos los que creímos ver cerca el final de los terroristas y sus colegas. No olvidemos que, siendo Martín Lasarte Redactor Jefe de Egin, tituló el día de la liberación de Ortega Lara aquello de Ortega vuelve a la cárcel. Me quedo sin palabras, hermano. Bildu y su entorno tienen en sus manos el IRPF de Guipúzcoa y los datos fiscales de todos los empresarios. Ahí vamos, poniéndoselo fácil a los que se acuestan con la Constitución y la utilizan para unos fines que no tienen que ver con el objetivo para el que fue escrita. Y esto es sólo el principio. El principio del pin. Que haya alivio y sálvese el que pueda.