Se busca emblema universal

Madrid quiere proponer algunos de sus iconos como candidatos a entrar en la lista de la Unesco.El preavance del Plan General de la capital incluye esta medida entre sus estrategias de proyección económica.

El monumento que conmemora la llegada a la capital en 1759 del rey Carlos III se ha convertido en símbolo olímpico para Madrid2020
El monumento que conmemora la llegada a la capital en 1759 del rey Carlos III se ha convertido en símbolo olímpico para Madrid2020

MADRID- Para pocos ha pasado desapercibido el monumental esfuerzo que el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid han realizado los últimos años para revolucionar el turismo en la región y que se ha traducido en una llegada masiva de visitantes. Las campañas publicitarias para vender la capital y la comunidad autónoma como destino preferente en ciudades como Nueva York o Tokio han supuesto una apuesta para avivar uno de los sectores económicos que más riqueza generan.

Además, la suerte ha acompañado a algunas de las promociones puesto que la transformación de la famosa calle Broadway en Gran Vía durante una jornada para invitar a los turistas a la capital se convirtió en una primicia nacional en Estados Unidos al confundir uno de los globos promocionales con un ovni sobrevolando los rascacielos de Nueva York.

Bien de Interés Cultural
Si el presupuesto del Área de Economía y Empleo siempre ha sido conservador a la hora de recortar en el capítulo de promoción turística, era lógico que el preavance del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) dedique varios apartados a las estrategias futuras para seguir atrayendo visitantes a la ciudad. Entre ellas, llaman la atención dos párrafos que sugieren sacar a la luz los importantes valores históricos y patrimoniales de la ciudad y la vía para realizarlo es promocionar las virtudes de la capital a Bien de Interés Cultural, incluyéndolos en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

En la actualidad, España cuenta con 44 monumentos, centros históricos o parques naturales considerados por el organismo internacional como Patrimonio Cultural o Natural de la Humanidad. De ellos, tres están situados en la Comunidad de Madrid: el Monasterio de El Escorial, que entró en 1984 en la lista; la Universidad de Alcalá de Henares, incluida en 1998 y Aranjuez, que entró en 2001. Pero, además, existen otra forma de Patrimonio Cultural que reconoce la Unesco, en este caso el Inmaterial, en el que están incluidos, entre otros, los castellets catalanes o el flamenco.

En el preavance del PGOU, el Consistorio madrileño propone potenciar la valoración de la ciudad histórica, especialmente del centro histórico, y proponer la inclusión de algún elemento en la máxima categoría de Bienes de Interés Cultural para entrar en la lista de la Unesco. Conseguir formar parte de ella supondría, además de un incremento de prestigio, entrar en circuitos turísticos cualificados que conllevan un considerable beneficio económico.

El centro histórico
O lo que es lo mismo, añadiría más alicientes para visitar la capital y la región, así como la oportunidad de crear rutas específicas y promocionarse en todo el mundo. La cuestión ahora es escoger a los candidatos a convertirse en Patrimonio de la Humanidad. En el capítulo de monumentos, Madrid no se queda corto, sólo en el entorno de la plaza de Cibeles, incluyendo a la estatua de la diosa, hay varios palacios que forman parte del paisaje clásico madrileño como el Palacio de Linares, el Banco de España, con su ampliación realizada por Rafael Moneo ,o el Palacio de Correos, sede del Ayuntamiento de la capital.

El Madrid de los Austrias, el paseo de los museos con el Prado, el Thyssen y el Reina Sofía e, incluso, la Gran Vía, podrían convertirse en aspirantes al reconocimiento. Y no hay que olvidar que la Unesco también considera protegidos monumentos modernos como la Ópera de Sidney o Brasilia, por lo que podrían promocionarse las inclinadas Torres Kio o la T-4 del Aeropuerto de Barajas, diseñada por Richard Rogers. Incluso se podría elevar a Patrimonio Natural el parque del Buen Retiro.

A todo esto habría que sumar el ingente Patrimonio Cultural Inmaterial con el que cuenta la capital. Si los canarios tienen el Silbo Gomero, nadie puede discutir aquí que el chotis –bien bailado sobre un periódico– debería estar también en la lista de la Unesco. También, cómo no, los chulapos y las verbenas de las que se canta en las zarzuelas, con sus chulapos y chulapas, el tradicional barquillero y la romería a la Ermita del Santo.

En el capítulo gastronómico se podría considerar el cocido madrileño o los callos como parte fundamental de la idiosincrasia de la capital, aunque aquí quizás el organismo internacional opine que ya forman parte de la dieta mediterránea, que está protegida como tal. Sea como fuere, seguro que los madrileños tienen algo de lo que presumir que podría elevarse a bien protegido y atraer a unos cuantos visitantes más a nuestras calles.


Patrimonio Cultural inmaterial
La Unesco protege también las tradiciones culturales ancestrales como parte del Patrimonio de la Humanidad. En España, se consideran como tales doce aspectos de nuestra cultura, aunque dos de ellos –la cetrería y la dieta mediterránea– los compartimos con otros países. Las festividades del Corpus Christi en Berga (Patum) y el Misterio de Elche fueron las primeras tradiciones que se incluyeron en la lista en 2008. Después lo hicieron el consejo de sabios de los regadíos de Murcia y Valencia y el silbo gomero. La incorporación más reciente ha sido, el pasado año, la festividad de la Mare de Deu de Algemesí, que se suma a otras tradiciones como las fábricas de cal en Morón de la Frontera, los castellets catalanes, el canto de la sibila en Mallorca o el flamenco.