El «aficionado» inglés Lewis cuestiona de Bjorn y Jiménez

Bendita contradicción en la que incurrió Miguel Ángel Jiménez a sus 47 años y en la jornada inaugural del 140 Open Británico: en su campo más desagradable de cuantos componen la rotación, con las nubes tapando el sol y la gorra calada sobre su coleta rubia para engañar al viento logró acabar tercero, a un golpe de los líderes, el danés Thomas Bjorn y el joven aficionado inglés de 20 años Tom Lewis.

El motivo por el cual los ingleses se refugian en la Costa del Sol andaluza, que es la sempiterna meteorología adversa, fue en cambio un acicate para Jiménez. Los papeles se cambiaron. El malagueño se estrenó sin 'bogeys' y con 66 golpes (4 abajo) en el Royal St. George de Sandwich (Inglaterra).

El andaluz sólo fue superado por los rabiosos y vengativos 65 de Bjorn, presente en el torneo gracias a la baja de última hora del fiyiano Vijay Singh, y por el desparpajo de Lewis y sus 65, paisano de Nick Faldo, campeón del 'British Boys' en este campo y reciente ganador del St.Andrews 'links'.

Jiménez, a quien igualó por la tarde el estadounidense Lucas Glover, comentó la víspera de este 140 Open para la web "ten-golf"y mientras apuraba un habano que, sin duda, el Royal St.George era el campo que menos le gustaba de cuantos albergan en rotación este tercer 'major' del año.

"Algunos hoyos buenos sí tiene este campo. Pero hay muchos tiros ciegos, demasiado movimiento en los 'greens' y no es franco en las salidas", aseguraba Jiménez. Sin embargo, tanto el malagueño como Glover (tres 'birdies' consecutivos para terminar), así como Bjorn y Lewis, han conseguido un interesante escalón en la vanguardia de la tabla.

Mientras Jiménez felizmente fue preso de sus palabras negativas sobre este difícil campo a orillas del mar, la venganza del golfista danés con este 'links' estaba más que justificada. La última vez que el Open se jugó en este campo, en el año 2003, Bjorn tiró el torneo en las profundidades del 'bunker' del hoyo 16. Caminaba entonces como líder a falta de tres hoyos. Envió la bola a la arena y necesitó tres angustiosos golpes para sacarla.

Ben Curtis, un estadounidense que debutaba en un 'major', viajó a Sandwich con la mente puesta en su novia y, de su mano, conocer Londres. Curtis aprovechó el desastre del danés y levantó el trofeo para sorpresa de entendidos. Su victoria se pagó 1.000 a 1 en las casas de apuestas. Paradójicamente Curtis acabó hoy hundido, con 77 golpes (+7), y Bjorn se desquitó con argumentos de aquel desastre. Ocho años después lidera el torneo con 65 golpes (5 abajo).

El resultado de otros dos españoles también fue destacable. El catalán Pablo Larrazábal hizo dos 'birdies' para 68 golpes y empata en la quinta plaza, mientras que Sergio García firmó el par (70 golpes).

En cuanto al castellonense, desperdició un mejor resultado pues su precisión disminuyó considerablemente en el último tramo del recorrido. García lo achacó a la nueva cabeza de su 'driver', que mañana rechazará.

La vista de García pareció nublarse desde que, tras un mal hierro, enviara la bola al 'búnker' del hoyo 16, el mismo que enterró al citado Bjorn hace ocho años. El 'bogey' hizo daño y en el último agujero García repitió el error.

No obstante, el español le ganó el pulso al número uno del mundo y compañero de partido, su amigo inglés Luke Donald (71 golpes), y también fue uno mejor que el norirlandés Rory McIlroy, la gran atracción del torneo.

La virtud de McIlroy, el flamante campeón del Abierto estadounidense con plusmarcas de edad (22 años) y anotación (-16), fue que su juego creció en calidad conforme llegaba a la meta del 18. El norirlandés acabó ofreciendo un golf parecido al que hace un mes le proporcionó los mayores elogios desde la irrupción de Tiger Woods, en el año 1997.

El golf suramericano que defienden el argentino Ángel Cabrera y el colombiano Camilo Villegas sobrevivió también al primer asalto. Villegas selló 71 golpes y Cabrera uno más. El concurso de ambos comenzó por la senda correcta, lo contrario que el del gaditano Álvaro Quirós, recuperado de sus dolencias en las muñecas pero cuyos 75 golpes le obligan a remontar.

"Ningún golpe de los que he pegado ha sido bueno. Hay que aprender a jugar estos campos. Cometo muchos errores sin pegar golpes catastróficos", admitió Quirós, quien no perdió la bola en ninguno de los dos doble 'bogeys' que se anotó en "el peor campo"para Jiménez.