Los hospitales afrontan el verano sin suplir a los médicos de vacaciones

SEVILLA- Desde el Sindicato Médico de Andalucía (SMA) señalan que estos meses de verano van a ser «muy duros» debido a la ausencia de contrataciones para suplir el periodo de vacaciones de los facultativos. Una situación que también denuncian desde el Sindicato de Enfermería (Satse), que adelantan que a la vuelta de estos meses se espera una movilización del sector de la sanidad «sin precedentes». El SMA explica a este periódico que «no se va a tratar de un paro de unas horas ni de unos días, sino de una huelga indefinida».

Como ejemplo, mantienen que sólo en el Hospital Virgen Macarena «la contratación para estos meses será del 0,2%», lo que obligará al cierre de «alas enteras de este centro», confirma Juan Pedro Jiménez Tamplin, portavoz de hospitales del SMA, que recuerda que «esto sucede todos los años», pero que con la entrada en vigor de las 37,5 horas semanales «se han eliminado aún más las sustituciones y hay que doblar el número de enfermos a los que atender». El año pasado, el Servicio Andaluz de Salud (SAS) cerró el 22% de las 3.051 camas de las que dispone en la provincia y el 58% de los 92 quirófanos. Desde el SAS se justifican señalando que la población desciende durante el periodo vacacional, aunque el SMA mantiene que «la crisis económica ha impedido a la gente marcharse de la ciudad, por lo que la población es prácticamente la misma que durante el resto del año».

El bajón en los servicios está previsto que se note de manera significativa a partir de las segunda semana de agosto, momento en el que el SMA cree que se pueden dar «graves conflictos» tanto en las distintos servicios como en urgencias. Estos recortes se van a sentir no solamente en las nóminas de los empleados del SAS sino en el día a día de los enfermos, puesto que desde la dirección de los centros ya se han enviado circulares a los especialistas para limitar las pruebas complementarias y diagnósticas. Es decir, «se nos ha dicho que en la medida de lo posible reduzcamos el número de TAC, análisis de sangre o cualquier otro tipo de prueba con cierta complicación y coste», comenta Jiménez, que sostiene que la gerencia deja al «criterio de los facultativos y a su ética profesional» la realización o no de las mismas.