Cien años al servicio de la literatura

Seix Barral celebra su centenario acercando la calidad al lector. 

La Razón
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El de 1911 fue un año de cambios para la familia Seix. El patriarca Victoriano Seix fallecía en Barcelona y su hijo mayor, Victoriano Seix Miralta, se hacía cargo del negocio familiar asociándose BARCELONA-El de 1911 fue un año de cambios para la familia Seix. El patriarca Victoriano Seix fallecía en Barcelona y su hijo mayor, Victoriano Seix Miralta, se hacía cargo del negocio familiar asociándose con los hermanos Luis y Carlos Barral Nualart. En aquel momento nacía Seix Barral como empresa impresora, especializada en libros de pedagogía. Era la primera piedra de una de las editoriales literarias más importantes de nuestro país, hoy convertida en un sello de referencia que ha dado voz a autores como Mario Vargas Llosa, Juan Marsé, Jaime Gil de Biedma, Antonio Muñoz Molina, Luis Martín-Santos, Manuel Puig o Eduardo Mendoza, entre muchos otros. Mañana la editorial, hoy integrada en el Grupo Planeta, celebrará por todo lo alto la efeméride con una fiesta en la terraza del Museo de Historia de Cataluña. Será una manera de recordar el pasado y de pensar en los retos de futuro de Seix Barral.

El legado de Carlos Barral


En el presente y futuro de la editorial tiene en la actualidad mucho que ver dos nombres: Elena Ramírez, director editorial, y Pere Gimferrer, director literario de la casa. Antes fue el turno de otros nombres al frente de Seix Barral. Carlos Barral fue quien trazó la línea literaria contratando algunos de los títulos que han marcado el catálogo como «Últimas tardes con Teresa» de Juan Marsé, «Tiempo de silencio» de Luis Martín-Santos o «La ciudad y los perros» de Mario Vargas Llosa, autores que en aquellos años buscaban una primera oportunidad en la galaxia de las letras, además de abrir las puertas a la literatura extranjera como Calvino, Svevo o Faulkner. Su nieto, Malcolm Otero Barral explica a LA RAZÓN que «mi abuelo era un editor caprichoso que publicaba aquello que quería que fuera su biblioteca. Ahora que pesa poco la musculatura editorial y más el marketing, lo tendría muy difícil». Otero Barral desmiente uno de los mitos que han perseguido la historia de Carlos Barral y, de alguna manera, la de Seix Barral: «No es cierto que rechazara "Cien años de soledad", algo que han desmentido también el propio García Márquez o su agente literaria Carmen Balcells. Nunca tuvo el manuscrito. Lo que sí declinó editar fue la Mafalda de Quino porque él decía que "no publico monigotes"».

A Barral le siguieron en la editorial Mario Lacruz, Basilio Baltasar, Adolfo García Ortega y Elena Ramírez. Ésta última llegó con García Ortega en 2000, cuando el sello vivía una situación delicada. «Era un momento económico muy malo. La editorial vivía unos tiempos muy delicados. Se habían perdido muchos autores, la cartera de contratación era casi nula y hacia falta modernizar una editorial en la que la media de edad de sus empleados era de sesenta y pico». La editorial empezó a despegar. En este sentido, Ramírez recuerda que se dejó aconsejar por muchos. «Un librero de Bilbao nos aconsejó recuperar "El hombre sin atributos"de Robert Musil. Lo volvimos a traducir y fue un éxito que nos permitió facturar para movernos», rememora la editora.

Con el tiempo, volvieron a Seix Barral algunos de sus autores, como Antonio Muñoz Molina o Rosa Montero, mientras que otros, especialmente Eduardo Mendoza, consolidaban su fidelidad al catálogo de la editorial. También se han hecho en estos últimos años algunos fichajes de peso como Elvira Lindo, Sam Savage, Enrique Vila-Matas o Marilyn Monroe. «Seix Barral es una editorial literaria, pero eso no es sinónimo de minoritario, de poca difusión. Nosotros hemos creído en poner en marcha estrategias que permiten que estos libros lleguen a todos. Por eso tratamos muy bien a nuestros autores y una vez están en Seix Barral ya no quieren marcharse», asegura Ramírez. Mañana toca soplar las velas del centenario.
con los hermanos Luis y Carlos Barral Nualart. En aquel momento nacía Seix Barral como empresa impresora, especializada en libros de pedagogía. Era la primera piedra de una de las editoriales literarias más importantes de nuestro país, hoy convertida en un sello de referencia que ha dado voz a autores como Mario Vargas Llosa, Juan Marsé, Jaime Gil de Biedma, Antonio Muñoz Molina, Luis Martín-Santos, Manuel Puig o Eduardo Mendoza, entre muchos otros. Mañana la editorial, hoy integrada en el Grupo Planeta, celebrará por todo lo alto la efeméride con una fiesta en la terraza del Museo de Historia de Cataluña. Será una manera de recordar el pasado y de pensar en los retos de futuro de Seix Barral.

El legado de Carlos Barral

En el presente y futuro de la editorial tiene en la actualidad mucho que ver dos nombres: Elena Ramírez, director editorial, y Pere Gimferrer, director literario de la casa. Antes fue el turno de otros nombres al frente de Seix Barral. Carlos Barral fue quien trazó la línea literaria contratando algunos de los títulos que han marcado el catálogo como «Últimas tardes con Teresa» de Juan Marsé, «Tiempo de silencio» de Luis Martín-Santos o «La ciudad y los perros» de Mario Vargas Llosa, autores que en aquellos años buscaban una primera oportunidad en la galaxia de las letras, además de abrir las puertas a la literatura extranjera como Calvino, Svevo o Faulkner. Su nieto, Malcolm Otero Barral explica a LA RAZÓN que «mi abuelo era un editor caprichoso que publicaba aquello que quería que fuera su biblioteca. Ahora que pesa poco la musculatura editorial y más el marketing, lo tendría muy difícil». Otero Barral desmiente uno de los mitos que han perseguido la historia de Carlos Barral y, de alguna manera, la de Seix Barral: «No es cierto que rechazara "Cien años de soledad", algo que han desmentido también el propio García Márquez o su agente literaria Carmen Balcells. Nunca tuvo el manuscrito. Lo que sí declinó editar fue la Mafalda de Quino porque él decía que "no publico monigotes"».

A Barral le siguieron en la editorial Mario Lacruz, Basilio Baltasar, Adolfo García Ortega y Elena Ramírez. Ésta última llegó con García Ortega en 2000, cuando el sello vivía una situación delicada. «Era un momento económico muy malo. La editorial vivía unos tiempos muy delicados. Se habían perdido muchos autores, la cartera de contratación era casi nula y hacia falta modernizar una editorial en la que la media de edad de sus empleados era de sesenta y pico». La editorial empezó a despegar. En este sentido, Ramírez recuerda que se dejó aconsejar por muchos. «Un librero de Bilbao nos aconsejó recuperar "El hombre sin atributos"de Robert Musil. Lo volvimos a traducir y fue un éxito que nos permitió facturar para movernos», rememora la editora.

Con el tiempo, volvieron a Seix Barral algunos de sus autores, como Antonio Muñoz Molina o Rosa Montero, mientras que otros, especialmente Eduardo Mendoza, consolidaban su fidelidad al catálogo de la editorial. También se han hecho en estos últimos años algunos fichajes de peso como Elvira Lindo, Sam Savage, Enrique Vila-Matas o Marilyn Monroe. «Seix Barral es una editorial literaria, pero eso no es sinónimo de minoritario, de poca difusión.

Nosotros hemos creído en poner en marcha estrategias que permiten que estos libros lleguen a todos. Por eso tratamos muy bien a nuestros autores y una vez están en Seix Barral ya no quieren marcharse», asegura Ramírez. Mañana toca soplar las velas del centenario.