Venezuela sueña con Capriles

Un nuevo horizonte se abre sobre Venezuela, alejado de radicalismos, corrupción y exabruptos chavistas. Básicamente todos los candidatos de la oposición, que se enfrentan en las primarias mañana, ofrecen un programa que en lo económico podría definirse como neoliberal, pero manteniendo importantes puntos sociales. En el panorama internacional, la consigna está clara: alejarse del eje del mal.

Los adversarios políticos de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática –compuesta por unos 20 partidos de izquierda–, tendrán por primera vez la oportunidad de escoger un candidato presidencial único con el que esperan acabar con la invencibilidad en las urnas de Hugo Chávez, quien aspira perpetuarse en poder eternamente.

El quinteto de aspirantes ofrece a los electores una amplia gama de experiencia, juventud y veteranía, y posturas diferentes sobre cómo encararse a Chávez. Las opciones van desde aquellos que abogan por el diálogo y la reconciliación hasta los que lo confrontan abiertamente y aspiran llevar al mandatario a los tribunales por violar los derechos humanos.

De los cinco candidatos que compiten por la candidatura presidencial, dos de ellos acaparan las preferencias del electorado: los gobernadores del estado central de Miranda, Henrique Capriles, y del rico estado petrolero de Zulia, Pablo Pérez.

Capriles, de 39 años, aparece como favorito. Fue el último y más joven vicepresidente del extinto congreso bicameral y presidente de la Cámara de Diputados entre 1999 y 2000. Proviene de una familia de clase media alta, pero ha logrado posicionarse entre los pobres, que tradicionalmente han sido la base de apoyo de Chávez, mediante la promoción de programas sociales. Al mismo tiempo prometió impulsar al sector productivo privado. Rara vez menciona al mandatario por su nombre, incluso cuando critica su gestión de gobierno.

Pérez, de 42 años, tiene el apoyo del partido socialdemócrata Acción Democrática y el socialcristiano Copei, que dominaron la política venezolana por casi cuatro décadas hasta la llegada de Chávez al poder en 1999. Debido a ese apoyo y pese que es una figura emergente, algunos lo perciben como uno de los candidatos con más amarres con la vieja clase política. Se describe como guía de la transición, ha prometido no buscar la reelección y promete reconciliar a todos los venezolanos.

Los otros tres candidatos son el ex embajador ante Naciones Unidas Diego Arria, el ex senador y líder sindical Pablo Medina y la congresista María Corina Machado, una de las figuras de oposición más reconocidas desde 2004 cuando buscó infructuosamente sacar a Chávez del poder a través de un referendo revocatorio.

De ser elegida en las presidenciales del próximo siete de septiembre, Corina Machado sería la primera mujer en dirigir los designios del país. Aunque Hugo Chávez intenta mostrar su lado más amable dándoselas de hombre moderno, muchas veces su condición machista le traiciona e intenta mofarse en público de la candidata. Esto es lo que ocurrió durante la última intervención del bolivariano en la Asamblea Nacional.

El propio Fidel Castro la criticó en sus escritos. En una carta a la que ha tenido acceso LA RAZÓN, Corina Machado rebate punto por punto las reflexiones del dictador cubano y le advierte: "Comandante Castro, deje de intervenir en los asuntos internos de Venezuela. Hágalo de buen grado o las fuerzas democráticas de Venezuela se lo volverán hacer entender como hace 50 años".