Alianza de futuro

Mariano Rajoy llegó ayer a Berlín con el mismo reducido equipo que lo acompañó a Lisboa el día anterior y el mismo mensaje: España cumplirá sus compromisos de déficit

BERLÍN- En la mente de todos estaba la posible petición a la canciller alemana de «flexibilidad» con ese objetivo del 4,4 por ciento que se antoja difícil. Más aún tras conocerse las previsiones para este año anunciadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que sitúan a España en recesión los próximos dos años y que anticipan un déficit para 2012 del 6,8 por ciento y del 6,3 para 2013 (cuando debería bajar al 3 por ciento).

Sin embargo, el presidente del Gobierno aseguró que en ningún momento planteó la cuestión a su homóloga y declaró que él es un «convencido» del ahorro porque «no se puede gastar más de lo que se ingresa». Rajoy declaró que es tiempo de hacer reformas estructurales, que va a ser «un año duro y difícil» y que en esta legislatura se van a sentar las bases del futuro económico de España. «Tanto la reducción del déficit como las reformas estructurales no producen efectos en tres meses ni hay varitas mágicas», dijo antes de puntualizar que «controlar el déficit no es lo único necesario para que Europa crezca». En este punto, la canciller hizo la única afirmación que podría interpretarse como una predisposición a rebajar las expectativas. Merkel coincidió con el líder popular en que el ahorro no es «la única solución» para que se retome el crecimiento.

Lo cierto es que hasta que no pase el Consejo Europeo del próximo lunes, y quizá incluso la publicación de las perspectivas financieras de Bruselas a finales de febrero, la guerra del déficit ha quedado aparcada. En Alemania nadie esperaba una declaración de Merkel al respecto. Diversos sectores ponen cada vez más en cuestión si su forma de llevar el timón europeo es la adecuada.

La delegación española, compuesta por el jefe del Gabinete, Jorge Moragas; la secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez Castro, y el director de la Oficina Económica, Álvaro Nadal, aún tuvo que esperar un poco la llegada del capote.

Halagos constantes
La ronda de piropos se inició con la reforma laboral. La líder democristiana alabó repetidas veces el buen trabajo hecho en esta materia por el Gobierno de Rajoy, sobre todo porque reducirá el paro juvenil, el más alto de toda la Unión Europea. Merkel recordó que en su país se vieron forzados a tomar medidas similares en la pasada década, cuando los desempleados superaban los cinco millones. «Es duro, lo sé», afirmó antes de valorar que «el Gobierno español está haciendo lo que tiene que hacer, lo que es correcto». La canciller calificó de «excelente» el pacto salarial alcanzado el miércoles entre la patronal y los sindicatos y manifestó un «gran respeto» por las medidas tomadas, que «contribuirán a la creación de empleo». Una condición necesaria –continuó– para que el Estado «aumente sus ingresos».

Según fuentes de La Moncloa, Merkel se interesó especialmente por el cambio en la legislación laboral y explicó que Alemania pretende insistir el próximo lunes en Bruselas en la «productividad».

Rajoy aprovechó para anunciar las tres medidas que llevará al Consejo, entre las que destaca el uso de los «excedentes de los fondos estructurales» para fomentar el empleo y el ajuste de los sueldos en las entidades financieras que reciben dinero público. La canciller se apresuró a manifestar su acuerdo con la primera iniciativa, aunque en realidad ni es española ni es nueva.

Preguntado por otro de los temas candentes en la agenda, la ampliación del Fondo de Estabilidad, Rajoy lo calificó de «mecanismo importante por su carácter disuasorio», aunque «tampoco fue objeto de la reunión». Lo importante, enfatizó, «es que actuemos rápido y no haya temas que se nos eternicen en el tiempo».

 

LA PAREJA PERFECTA
Rajoy aterrizó ayer en un soleado, aunque gélido Berlín, a cuatro grados bajo cero. Aun así, tras escuchar ambos himnos nacionales, pasó revista al batallón de honores junto a Merkel a cuerpo gentil. La cancilller lo esperaba muy abrigada y, tras saludarla, Rajoy le preguntó en un correcto inglés: «How are you?». Después, la líder democristiana se interesó por si el jefe del Ejecutivo estaba pasando frío, a lo que Rajoy respondió con una negativa y una media sonrisa. Una escultura de Eduardo Chillida en homenaje a la reunificación alemana daba cierto aire familiar a la escena, antes del almuerzo de trabajo que transcurrió «en muy buen tono», según fuentes de La Moncloa. La química entre ambos fue también evidente durante la rueda de prensa posterior. Se les veía cómodos, sobre todo a Rajoy, tras una llegada con más nervios aparentes. La canciller rubricó varias declaraciones del presidente con enérgicos movimientos de cabeza y enfatizó el apoyo al «esfuerzo» que está haciendo el Gobierno.

 

Tres propuestas españolas para el consejo europeo
Empleo
Propondrá usar los excedentes de los fondos estructurales para fomentar el empleo y estimular a las pymes. Francia y Alemania apoyan la iniciativa.
Sueldos
Rajoy planteará estudiar el modelo austriaco de desempleo, según el cual cada trabajador dedica parte de su cotización a una «mochila» que puede llevarse cuando cambie de trabajo.
Banca
Las entidades que reciben ayudas públicas deben tener una «remuneración armonizada» en todos los países que «no exceda de lo justo y razonable».