Un viaje lleno de nervios y recuerdos

Tiene que tener la cabeza fría, aunque le resulte casi imposible. Es el hombro en el que se tiene que apoyar su hermano y necesita el sentido común y la razón, fundamentales para preparar el último adiós a Khadija. Por eso, ayer se subió a un coche y puso rumbo a Targuist, donde enterrarán a la joven.

A la derecha, una imagen del féretro con los restos de Khadija en la mezquita de la M-30.
A la derecha, una imagen del féretro con los restos de Khadija en la mezquita de la M-30.

Estuvo por la mañana con su hermano que seguía destrozado, y a eso de la una y media de la tarde, abandonó Collado Villaba destino Marruecos. No fue un viaje fácil. Mohamed vivía con Khadija, Rachid y la pequeña Dua. Tenía mucho trato con ella y él mismo está hundido. Sin embargo, intenta como puede sobreponerse a la tragedia.

Cuando las noticias sobre la salud de Mouad eran confusas, Mohamed estaba en Málaga. Se puso muy nervioso y paró para hacer llamadas. Su tío, le confirmaba que no, Rachid, no le cogía. Ésa fue la tónica general en la tarde de ayer. El marido y padre de las víctimas no tenía cuerpo para hablar con nadie.

Por eso, para Mohamed fue tan difícil conducir. Además de todos los recuerdos que se le venían a la cabeza, y los últimos duros días, tenía que enfrentarse a otra familia destrozada al llegar. La de Khadija. Unos padres a los que ni siquiera se les dio la noticia. Era una nueva tan amarga que prefirieron que la asimilasen poco a poco. Primero les explicaron que la joven había tenido un accidente.

En ferry

Que, efectivamente, la habían atropellado cerca de su casa, pero que los médicos estaban haciendo todo lo posible por mantenerla con vida. En parte era cierto, porque el que luchaba en esos momentos por vivir, el «que se agarraba a la vida», como dice Mohamed, era Mouad.
En cualquier caso, el tío de la Dua, la hija de Khadija, prosiguió como pudo su viaje. Tenía pensado coger un ferry y conducir, de nuevo hasta Targuist, cerca de Al Hoceima. Con el coche, tenía pensado pasar la noche conduciendo para llegar cuanto antes al pueblo que le dirá adiós a la joven madre.

Rachid se quedaba en Madrid para interesarse por estado de salud de su hijo y estar al tanto de su evolución. Las noticias, no fueron buenas. Los médicos les explicaron las escasas posibilidades del pequeño Mouad y su padre vino abajo totalmente.

Una circunstancia que todavía contrajo más el corazón de Mohamed. No poder acompañar a su hermano y apoyarle cuando se enteró de las terribles noticias. También era un palo para él. Desde que el domimgo se llevaran el palo más grande de sus vida, todas las esperanzas estaban puestas en el pequeño. Así, por lo menos, podrían conservar un pedacito de Khadija entre ellos. Pero no ha podido ser y todos están absolutamente destrozados.

Mohamed confiaba en que el cuerpo de Khadija llegase hoy mismo a Targuist, pero las noticias sobre el estado de salud sin vuelta atrás del pequeño Mouad podrían desbaratar los planes. Se contaba con que el entierro fuese mañana o pasado. Ahora, se verá como evoluciona todo. La familia entera es muy religiosa y también se han apoyado en su fe para superar este duro trance. Ayer mismo se realizó un funeral en la Mezquita de la M-30 donde permancía el cuerpo de la joven Khadija.