Henrique Capriles: «Mi referencia es el modelo brasileño de crecimiento»

Henrique Capriles es desde ayer el nombre de una ilusión para millones de venezolanos. Representa la esperanza de muchos de los que no quieren que el presidente venezolano, Hugo Chávez ,siga en el poder. Se jacta de nunca haber perdido una elección y tras confirmar su racha este domingo, cuando ganó las primarias de la oposición con el 60% de los votos, tendrá el 7 de octubre el mayor desafío de su vida: derrotar a Chávez en las elecciones presidenciales. Capriles es un político atípico en Venezuela: cercano y sencillo.

Es fácil encontrarlo en Taquia con su moto huyendo del caótico tránsito, ataviado con camisa celeste y una gorra, siempre hablando con los vecinos que le piden soluciones. El gobernador de Miranda, convertido en el único aspirante de la oposición, es un experimentado militante de 39 años del partido Primero Justicia. Aunque joven, a Capriles no le tiembla el pulso convencido de que derrotará a Chávez. «El que estemos en el primer lugar obedece a algo: una carrera que la hemos construido ladrillo por ladrillo, desde el Congreso», asegura vía telefónica a LA RAZÓN.
Abogado, nieto de inmigrantes polacos que llegaron a Venezuela escapando del nazismo, Capriles ingresó a la política defendiendo ideas de centro a los 26 años, cuando fue electo como el diputado más joven en la historia de Venezuela. Tras la sustitución del Congreso por una Asamblea Nacional unicameral, Capriles ganó la alcaldía de Baruta y en 2004 se convirtió en el primer alcalde reelecto de dicho municipio, con más del 80% de los votos. Cuatro años más tarde, peleó la gobernación de Miranda –el segundo estado más poblado del país– con el ex vicepresidente de Chávez, Diosdado Cabello, y con el 52,5% del apoyo se alzó con la victoria. De ganar las presidenciales, sería también el presidente electo más joven. «Me parece una edad perfecta para un país joven como Venezuela: el 70% de la población tiene menos de 40 años».

«Pero esto no es una lucha entre viejos y jóvenes, ni lo planteo como una lucha generacional. Nuestra generación tiene un compromiso con cambiar a Venezuela porque, desde que tengo uso de razón existe la palabra crisis», dice a este diario. Respecto a la dura campaña que todavía tiene por delante concluye desafiante: «Aquel caballo (Chávez) está cansado, éste está lleno de energía. Vamos a ver quién aguanta estos siete meses. Esto es un maratón y a mí me gusta correr».

A los 39 se mantiene soltero. Un hecho que se convirtió en tema de campaña. En público, y en tono de broma, le pidió a la mujer del ex precandidato Leopoldo López que le consiguiera una esposa y luego debió acostumbrarse a que le preguntaran una y otra vez. Algunos medios incluso hicieron sondeos entre la gente para que le eligieran novia. «Creo en la familia y ya me tocará a mí. Lo importante es que sepan que soy un constructor de la familia», comenta el candidato. En lo social, mientras el Gobierno ha centrado su campaña en la construcción masiva de viviendas, Capriles huye de los populismos y de ir regalando electrodomésticos y casas prefabricadas. Para el candidato, la solución yace en la educación, por lo que dedica más de la mitad de su presupuesto a ello y prevé culminar la refacción de 700 escuelas en 2012.

El político, que estuvo preso cuatro meses por un confuso incidente en la embajada de Cuba tras un breve golpe de Estado contra Chávez, cuida mucho su discurso al desestimar las provocaciones del mandatario, quien lo llama «burguesito». «Soy un seguidor del modelo brasileño. Es un ejemplo de cómo se puede lograr crecimiento económico con acento en lo social», afirma.

EN PRIMERA PERSONA
«No soy un mesías»

«No soy un mesías, ni pretendo serlo, soy un servidor público con un compromiso absoluto con nuestro país y un compromiso con todos», aseguraba ayer fiel a su estilo calmado Henrique Capriles. «Nuestro pueblo dio una participación extraordinaria y haber superado las expectativas no es sólo un mensaje interno sino ante el mundo sobre lo que es la democracia y la unidad», dijo en referencia a los tres millones de votos logrados. Encuestas previas a las primarias daban a Chávez el 50%, mientras que Capriles se quedaba con apenas el 30%. Pero los expertos aseguran que la victoria del domingo le catapultará en los sondeos.