«El hombre tiene que ser el centro de la economía»

Benedicto XVI pide «responsabilidad» para salir de la crisis durante su vuelo a Madrid y analiza la relación entre verdad y libertad

Benedicto XVI habla con los periodistas, junto al portavoz vaticano, Federico Lombardi
Benedicto XVI habla con los periodistas, junto al portavoz vaticano, Federico Lombardi

ROMA/MADRID- El vuelo papal parte de Roma con unos minutos de retraso. Poco antes de las once de la mañana, el Sumo Pontífice se acerca a la parte trasera de la cabina, donde 56 periodistas esperan a que responda a algunas preguntas presentadas con anterioridad.

–Santo Padre, estamos en la XXVI JMJ, la XII celebrada con un gran encuentro mundial. Juan Pablo II, que las inventó, es hoy beato y protector oficial de estas Jornadas de Madrid. Al inicio de su pontificado se le preguntó si iba a seguir la línea de su predecesor. Ésta es su tercera JMJ tras Colonia y Sydney. ¿Cómo ve el significado de estos eventos en la estrategia pastoral de la Iglesia universal en el tercer milenio?
–Queridos amigos, buenos días. Estoy contento de ir con vosotros a España a este gran acontecimiento. Después de las dos experiencias anteriores puedo decir que ha sido una inspiración dada a Juan Pablo II cuando creó esta realidad: un gran encuentro para los jóvenes del mundo con el Señor. Las JMJ son una señal, una cascada de luz. Dan visibilidad a la fe, a la presencia de Dios en el mundo. Crean el orgullo de ser creyente. A menudo los creyentes se sienten aislados, casi perdidos. Aquí ven que no están solos, que hay una gran red de fe, una gran comunidad de creyentes que quieren vivir esta amistad universal. Nacen amistades más allá de los confines de las diversas culturas y de los diversos países. El nacimiento de una red universal de amistad que conecta al mundo y a Dios es de gran importancia para el futuro de la humanidad y para la vida de la humanidad de hoy. Naturalmente la JMJ no puede ser un acontecimiento aislado. Tiene una dimensión más grande. Viene preparada con este camino de la Cruz que transita por diferentes países. La preparación de la JMJ va mucho más allá de los aspectos técnicos. Es una preparación interior, supone ponerse en camino hacia el prójimo y hacia Dios. Lleva a un contacto universal que abre las fronteras y que conduce hacia un contraste humano y religioso. Es un camino continuado hacia una nueva cumbre, a una nueva JMJ. Además, la JMJ crea amistades, hace visible que es bello estar con Dios, que está con nosotros y que queremos continuar esta gran idea de Juan Pablo II.

–Santidad, los tiempos cambian. El mundo occidental vive una crisis económica profunda, que manifiesta una gran inquietud social y moral, particularmente dolorosa para los jóvenes. Estos días hemos visto los hechos acaecidos en Gran Bretaña. Al mismo tiempo hay signos de compromiso generoso y entusiasta, de voluntariado, de solidaridad... ¿Qué mensaje puede dar para ofrecer esperanza y animar a los jóvenes, sobre todo a los aquellos que están tentados del desánimo y de la rebelión?
–Se confirma en la crisis económica, como ocurrió en la precedente gran crisis, que la dimensión ética no es algo exterior a los problemas económicos sino que se trata de una dimensión interior fundamental. La economía no funciona con una autorregulación mercantil, sino que necesita una razón ética para funcionar de forma correcta. Como afirmaba Juan Pablo II, el hombre debe estar en el centro de la economía. La economía no debe funcionar según la obtención del máximo beneficio, sino según el bien de todos. Sólo funciona bien si tiene un lado humano, respetando al prójimo. La economía tiene una responsabilidad con el mundo que se extiende en el tiempo. Europa tiene una responsabilidad hacia la humanidad, hacia otras partes del mundo que también sufren. La responsabilidad es también hacia el futuro. Sabemos que debemos proteger nuestro planeta. El funcionamiento del trabajo y de la economía debe tener esto en cuenta. Hay que pensar que el mañana es también hoy. Hay jóvenes que no encuentran perspectivas en su vida, lo que muestra que en nuestro hoy hay algo equivocado y que está mal. La Iglesia, con su doctrina social, tiene la responsabilidad de Dios de decir que hay que renunciar a la máxima del beneficio y tener en cuenta la dimensión humanística. Así se pueden abrir nuevos caminos. Un ejemplo son los caminos abiertos por el gran número de voluntarios que trabajan en el mundo, volcados en el prójimo, dando muestras de un sentido de la vida diferente. Muestran que es posible hacer esto, que se pueden alcanzar estos objetivos que son fundamentales para nuestro futuro.

–Los jóvenes de hoy viven en ambientes multiculturales y multiconfesionales. La tolerancia es más necesaria que nunca. Usted insiste mucho en la verdad. ¿No piensa que esta insistencia sobre la única verdad que es Cristo sea un problema? ¿No lleva hacia una dificultad de dialogar y a estar junto a otros?
–La conexión entre verdad e intolerancia en la capacidad de diálogo con el prójimo es un argumento que a menudo vuelve. Es verdad que en la historia ha habido un abuso tanto del concepto de verdad como de monoteísmo. Había abusos entre realidades religiosas diferentes. Se trata de un tema equivocado, pues la verdad es sólo accesible en libertad. No se puede imponer con violencia. Verdad y libertad están íntimamente unidas. Debemos buscar la verdad y los verdaderos valores que dan vida al futuro, pero no queremos la mentira ni el positivismo, un orden impuesto con una cierta fuerza. Sólo los valores auténticos nos llevan al futuro. Por eso es necesario buscarlos y no dejar correr las arbitrariedades. No se debe dejar que los grandes problemas éticos, los grandes problemas del hombre, sean afrontados desde el positivismo. En la búsqueda de la verdad y de los verdaderos valores tenemos los derechos humanos fundamentales. Son elementos conocidos y reconocidos, que nos ponen en diálogo con otros. Podemos así entender mejor al prójimo. Para buscar la verdad y la dignidad del hombre hace falta la libertad.

–Las JMJ son momentos muy bellos, con mucho entusiasmo. Luego los jóvenes vuelven a casa y se reencuentran con un mundo en el que la práctica religiosa está en fortísima disminución. Muchos de ellos volverán a las iglesias. ¿Cómo se puede dar continuidad a los frutos de la JMJ? ¿Piensa que dan frutos de larga duración?
-La siembra de Dios es siempre silenciosa y no aparece enseguida en las estadísticas. Siempre hay alguna semilla que se pierde, algún fruto que se pierde por el camino. Pero siempre hay semillas que caen en tierra buena y que germinan. La experiencia de las otras JMJ nos dice que en ellas nacen tantas amistades, tantas nuevas experiencias de que Dios existe. Tenemos confianza frente a este crecimiento silencioso. Sabemos que los frutos del Señor crecen y que tantísimas personas encuentran amistades con Dios con otros, dentro de la universalidad del pensamiento y de una responsabilidad común.


LAS CLAVES
1.- Ética
«La economía no funciona con una autorregulación mercantil, necesita una razón ética para funcionar de forma correcta».
2.- Verdad
«Debemos buscar la verdad y los verdaderos valores que dan vida al futuro, no queremos la mentira ni el positivismo».
3,- Universalidad
«La JMJ lleva a un contacto universal que abre fronteras y que conduce hacia un contraste humano y religioso».


EN PRIMERA PERSONA
Viajar en el vuelo papal es un honor para un periodista. Una sucesión de esperas y de carreras (todos queremos estar cerca del Papa) para tener la excepcional oportunidad de saludar y hablar con el Sucesor de Pedro. A Benedicto XVI se le veía bastante relajado, con buen tono de piel. Las vacaciones en Castel Gandolfo le han sentado bien. Siguiendo la tradición, durante el vuelo envió dos telegramas a los jefes de Estado de Italia y Francia, países cuyo territorio sobrevoló de camino a Madrid. Cuando el Airbus A320, entró en nuestro espacio aéreo, fue escoltado por dos cazabombarderos.


Homenaje a Gómez Borrero
La anécdota la protagonizó la veterana periodista Paloma Gómez Borrero, que ayer celebraba su cumpleaños. Tras responder a la última de las preguntas de los reporteros, Benedicto XVI saludó con afecto a la vaticanista de la Cope. «No me lo podía imaginar. El Papa ha sido muy cariñoso conmigo. Su felicitación ha sido el mejor regalo», dijo.