Hungría preside la UE tras aprobar su «ley mordaza»

Por primera vez desde su adhesión a la UE en 2004, Hungría asumió el 1 de enero las riendas de los Veintisiete con una agenda centrada en la recuperación económica. Sin embargo, el estreno comunitario de Budapest se ha visto ensombrecido por la entrada en vigor el mismo día de una polémica Ley de Medios que ha suscitado las críticas dentro y fuera del país centroeuropeo.

Un grupo de jóvenes húngaros despiden el año
Un grupo de jóvenes húngaros despiden el año

La nueva norma, aprobada el 20 de diciembre por el Parlamento, donde el partido del primer ministro, el conservador Viktor Orban, cuenta con una aplastante mayoría de dos tercios, prevé multas para aquellos diarios en papel o electrónicos que difundan noticias poco ecuánimes o de mal gusto. El papel de decidir la idoneidad de las informaciones le corresponderá a la recién creada Autoridad Nacional de Medios y Comunicación (NMHH), formada por cinco miembros del partido gubernamental, el Fidesz.

Las reacciones a los intentos del Gobierno por controlar la Prensa no se han hecho esperar. Alemania, Luxemburgo y Reino Unido han recordado a Hungría que esta legislación coloca a la UE en un mal lugar a la hora de exigir a Rusia o China que garanticen la libertad de expresión. El ministro de Exteriores luxemburgués, Jean Asselborn, llegó a equipar a Hungría con la Bielorrusia del dictador Alexander Lukashenko.

Con la conocida como «ley mordaza», denuncia Pal Eotvos, presidente de la Asociación Nacional de Periodistas Húngaros, «se realiza el control de la opinión pública, pues es una autoridad la que decide qué es lo que va contra la Ley. Esto daña la democracia».

Más allá de esta polémica, durante los próximos seis meses Hungría tiene previsto proseguir los objetivos iniciados por España y Bélgica durante sus respectivas presidencias en 2010. Como no podía ser menos, las autoridades húngaras han colocado la economía a la cabeza de su agenda.

En este sentido, Budapest quiere avanzar en la coordinación de las políticas económicas de los Estados miembros y aplicar los mecanismos de supervisión financiera aprobados los últimos meses. El Gobierno húngaro confía en tener listo antes del 30 de junio el sistema de sanciones contra los países con déficit excesivo y concluir las negociaciones sobre el fondo de rescate permanente para los países insolventes de la Eurozona.

Además, a Budapest le tocará iniciar el debate de la futura reforma de la Política Agrícola Común (PAC) y las Perspectivas financieras para el período 2014-2020. Asunto este último en el que estará atada de pies y manos una vez que Francia, Alemania y Reino Unido ya han pactado congelar el gasto comunitario en el futuro.

En una entrevista concedida a LA RAZÓN, la embajadora de Hungría en Madrid, Edit Bucsi Szabo, recuerda el fuerte compromiso europeo de su país. «Nuestra vocación e idiosincrasia son fundamentalmente europeístas. Como país miembro, creemos en el método comunitario. Hay que construir el futuro compartiendo», explica.

La embajadora destacó también que la Presidencia húngara se esforzará por acercar Europa a la gente: «Queremos poner el énfasis en los ciudadanos. Vamos a poner atención en cómo afecta cada política o decisión a la vida cotidiana de los ciudadanos».

En política exterior, Hungría apuesta por impulsar el papel de la UE como actor global y para ello apoya la puesta en marcha del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) que ultima la Alta Representante, Catherine Ashton.

Apoyo a la ampliación
Como país que se ha incorporado recientemente al «club» comunitario, el Gobierno magiar promete intensificar los contactos con los candidatos y precandidatos que esperan integrarse en la UE en el futuro. En este sentido, Hungría espera avanzar en las negociaciones de adhesión con Turquía y concluirlas con Croacia durante su Presidencia.

En relación con la política de vecindad, Budapest acogerá el 27 de mayo la segunda cumbre de la Asociación Oriental, de la que forman parte Ucrania, Moldavia, Georgia, Bielorrusia, Armenia y Azerbayán.