El agente fallecido en Valdemoro murió cuando intentaba apagar el fuego

Con un muerto y doce heridos leves se saldó el siniestro de ayer en el Colegio de Guardias Jóvenes de Valdemoro.

El subteniente de la Guardia Civil Francisco Morcillo falleció en la mañana de ayer como consecuencia del incendio ocurrido en las instalaciones del Colegio de Guardias Jóvenes Duque de Ahumada, en la localidad madrileña de Valdemoro. Otras doce personas resultaron heridas leves: ocho fueron dadas de alta allí mismo y cuatro trasladadas a centros hospitalarios por contusiones e inhalación de humo, según un portavoz de Emergencias de la Comunidad de Madrid.El incendio y la cadena de explosiones posteriores tuvieron lugar en un edificio destinado al Sedex (Servicio de Desactivación de Explosivos), concretamente en el sótano, donde el fallecido se encontraba en ese momento. Cuando se produjo la primera explosión y el consecuente incendio, Morcillo salió y, tras hacerse con un extintor, regresó para intentar sofocar las llamas. Debido a su valiente reacción el hundimiento de una pared le sepultó y le causó la muerte. Aunque algunas fuentes declaran que los explosivos que allí se encontraban se utilizaban para las prácticas, otras aseguran que había un almacén de «explosivos a disposición judicial», lo cual, de confirmarse, indicaría que la deflagración la causó material no perteneciente a la Benemérita, sino procedente de decomisos de diferentes operaciones. La explosión se registró hacia las 8:45 de la mañana de ayer y al lugar se trasladaron 19 dotaciones de bomberos y varias ambulancias de Emergencias 112, Summa y Protección Civil, que atendieron en un primer momento a los heridos en un hospital de campaña de grandes catástrofes.Joaquín de Cánovas, secretario de Madrid de la AUGC (Asociación Unificada de la Guardia Civil) declaró a LA RAZÓN que «no sabemos aún qué ha pasado y no vamos a opinar hasta que el Sedex finalice la investigación».La Guardia Civil ha otorgado a Morcillo la Medalla al Mérito con distintivo rojo.Casi 40 años en el SedexFrancisco Morcillo entró en el Servicio de Desactivación de Explosivos en el año 1973, por lo tanto, dedicó 37 años de su vida al Sedex. Tenía 61 años y, por lo tanto, se encontraba en la reserva; hace ya cinco años que podría estar jubilado. Su hijo es alumno del Colegio de Guardias Jóvenes donde él encontró la muerte y dos de sus hermanos también son guardias civiles. Ayer, al intentar evitar la tragedia, dejó su vida entre los escombros.