Casper la leyenda del fantasma por Francisco Pérez Abellán

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Cada época ha tenido su ladrón por antonomasia. Los hubo muy famosos como Luis Candelas, los hubo con historia triste como Eleuterio Sánchez Rodríguez, «El Lute», en plena dictadura, cuando por robar una gallina te hacías famoso, y las hubo con vidas llenas de complicaciones, miserias y peligros, como esta de la que voy a hablar, en la que la Policía ha señalado como nuevo ocupante del «top ten» de los delincuentes a Ángel Suárez Flores, al que en comisaría le pusieron de sobrenombre Cásper, como el fantasma de los dibujos, por su piel tan blanca y su calva perfecta.

Según el jefe del Grupo 1 de crimen organizado, Cásper es el auténtico número uno, el más técnico, el mejor de todos. Hasta ahora tenía una larga experiencia en ser imputado en robos por el sistema del butrón. Su mayor hazaña habría tenido lugar en 1998, cuando se llevó cinco millones de euros del Banco Popular de Yecla, Murcia. Su banda abrió casi cien cajas de seguridad, un récord europeo.

En el verano de 2001, Suárez Flores dio el salto a la fama con el robo que presuntamente capitaneó en casa de Esther Koplowitz, de la que se llevó 17 cuadros muy valiosos. Cásper demostró allí ser un fino estilista del tráfico de arte. Puso en venta el botín y generó atención del mercado, pero eran cuadros muy marcados, imposibles de vender, excepto a un coleccionista excéntrico. Ángel Suárez Flores salió de este tropiezo con cierta facilidad. Estuvo unos pocos meses en prisión y tuvo que pagar una fianza de sólo 80.000 euros. Estaba en libertad desde 2003. Ahora que le volvemos a encontrar, se ha vuelto un tipo más importante. De entrada ha ganado corpulencia: se ha hecho más fuerte. Las horas de gimnasia le han puesto músculos en los músculos. También ha ganado en ambición: quería hacerse inmensamente rico, costase lo que fuese; incluso a riesgo de ser atrapado.

Cásper, según sospecha la Policía, habría dado el salto de «butronero» eficaz al robo de la mercancía que transportan los cárteles de droga. Un oficio peligroso. Y lucrativo. Quizá así podía permitirse un lujoso ático y caprichos como sus relojes de más de doce mil euros cada uno. La Policía imputa a la organización criminal que dicen que encabeza Suárez Flores muertes, torturas y secuestros. Todo a falta de demostrar ante un tribunal. En sus logros podrían apuntarse algunos miles de droga de narcos. Los agentes le calculan una fortuna millonaria en euros, quizá de más de cincuenta millones.

Suárez Flores es de Buniel, Burgos. Allí nació hace cincuenta años. Algunos de sus colegas le llaman «El Padrino». Para la Policía ha estado en el centro de un operación no finalizada del todo en la que han visitado los locales y viviendas de su propiedad, que podrían ser cuarenta, además de toneladas de droga, unos 50 millones de euros, 170 vehículos, inhibidores, emblemas policiales y todo cuanto Cásper utilizaba en sus complejas acciones. Por el momento se queda sin sus coches preferidos, los BMW, sus camisas de colorines, sus zapatos italianos. Cásper se ha convertido en un tipo sofisticado. Se diría que no toca un palo si no es porque le gusta. Un «marchante de arte» que no paga al trasladar la mercancía, que le quita el polvo blanco a los narcos en sus propias narices, y al que la «pasma» respeta: «Es un criminal diferente». Ángel es tierno y enamoradizo, pese a su aspecto de «mostruo de las galletas»: al menos ha estado enamorado tres veces y se casó con una rumana, Stela.
La Policía investiga si tiene responsabilidad en las muertes de algunos de los que considera sus ex socios. Cásper extremaba la seguridad: viajaba cientos de kilómetros para una corta reunión, estrenaba un teléfono móvil cada día –¡cada día!–, empleaba métodos expeditivos. Le imputan responsabilidad en supuestas torturas para obtener datos sobre un contenedor lleno de droga, por ejemplo.

Estableció su residencia en el lujoso ático de Majadahonda y se dio a la gran vida. Se cree que invirtió su patrimonio en dos sociedades tapadera. Se había convertido en un gran inversor europeo. La Policía afirma que puede probar que se trata de posible blanqueo de dinero. Se verá en el juicio. Ángel Suárez Flores, «el fantasma Cásper del butrón», es ahora un ángel caído.