Carta de ajuste

La Razón
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El Ayuntamiento de Madrid acaba de enviarnos su particular Carta de Ajuste, va a reducir su plantilla en tres mil trabajadores. Más concretamente ha decidido no renovar los contratos, ni cubrir las jubilaciones que se vayan produciendo. Técnicamente no son despidos, pero van a afectar a los servicios percibidos por los ciudadanos y se encaminan en la línea de austeridad necesaria para los tiempos que corren. Medida necesaria si, pero no suficiente, porque uno tiene la impresión de que estos recortes tienen un déficit. Se echa de menos que alguien nos cuente aquello de que, tenemos un plan. Más parece una urgencia que la consecuencia lógica de un plan preconcebido, en el que se defina un objetivo y una finalidad. Un plan debe ser global debe afectar no sólo al personal, está obligado a contemplar la reestructuración de la planta orgánica del cuerpo de asesores, debe ir acompañado de una política impositiva que favorezca la creación de empleo y que no sea arbitraria y confiscatoria, como ocurre con el IBI y la tasa de basuras. Un plan debe establecer criterios de eficiencia, lo que evitaría reducción de personal y crearía las condiciones para generar empleo privado. No digo que el Ayuntamiento no tenga ese plan, digo que debía explicarlo mejor, porque si no la carta de ajuste se quedará en una carta a los Reyes Magos.