Blanco gana la batalla y recupera las riendas de un PSOE a la deriva

Los cambios tenían doble dirección: La Moncloa y la calle Ferraz. Con una sola pincelada, Zapatero dibujaba ayer el futuro inmediato que quiere para el Gobierno y del PSOE. El primero ya lo hemos contado. El segundo es vital para un socialismo que hacía meses estaba resignado a la derrota, apenas exhibía músculo y languidecía por semanas.

Marcelino Iglesias ha sido el que más consenso suscitó
Marcelino Iglesias ha sido el que más consenso suscitó

¿Solución? José Blanco, el número dos del PSOE y ministro de Fomento, recupera las riendas del partido, tras la salida de Leire Pajín de la secretaría de Organización para asumir la cartera de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad. Ya lo contamos en estas páginas el pasado agosto: los planes de Rubalcaba y Blanco pasaban por hacerse fuertes uno el Ejecutivo y otro en el partido. Y, aunque hubo quienes tras la derrota de Trinidad Jiménez en Madrid les situaron en el bando de los «perdedores», el tiempo y Zapatero han demostrado que todo lo contrario. «La confianza en ellos es absoluta», dijo no sin intención el presidente el domingo en Ponferrada.

La operación que afectaba al PSOE llevaba meses fraguándose y pretendía, además de revitalizar el partido, situar a Pajín en un puesto acorde a su perfil marcadamente social y progresista. Zapatero no lo reconocerá en público nunca, pero erró en su apuesta por Pajín en 2008 para la «fontanería» del PSOE. Pensó más en él y en el impacto mediático que aquella decisión le reportaría que en si podía o no truncar la carrera de una joven promesa del socialismo. Antes de tomar la decisión final, había que encontrar un sustituto para Organización que no tuviera los problemas de cohabitación que Pajín ha tenido en estos dos años y medio con Blanco, todopoderoso número dos del PSOE. Hubo varios nombres sobre la mesa, pero Marcelino Iglesias, presidente de Aragón, fue el que más consenso suscitó entre quienes el presidente del Gobierno consultó antes de ofrecérselo, incluida Leire Pajín.

Iglesias, que había anunciado que no optaría a la reeleción, será nombrado el próximo sábado en el Comité Federal del PSOE. El guión está trazado. Aunque Iglesias compatibilizará hasta el mes de mayo su puesto en el partido con la presidencia de Aragón, aunque en este tiempo la candidata a la presidencia, poco a poco Eva Almunia, la ya candidata del PSOE a aquella Comunidad, tendrá cada vez más presencia. Es posible que incluso pueda entrar en el Gobierno autonómico cuando abandone en los próximos días su salida de la secretaría de Estado de Educación.

En la dirección federal ven a Iglesias capaz de imponer la autoridad en el mapa territorial que Pajín no supo o no pudo imponer, además de un «revulsivo» en una siglas en las que cargos y militantes «teníamos ya mentalidad de perdedores y estábamos bajo mínimos» Hay partido, creen en la Ejecutiva, desde donde añaden que «el PP había dado por muerto a Zapatero antes de tiempo» y, tras las decisiones de ayer, se demuestra que «este muerto está muy vivo». Añaden algo más: «Los socialistas están dispuestos a echar el resto. Lo demuestra la decisión de un Iglesias que estando de retirada ha acudido en respuesta de un Zapatero necesitado».


Ganan los ¿perdedores? de las primarias de Madrid
Aquellos que vieron con el resultado de las primarias el declive de Rubalcaba, Blanco y Jiménez se equivocaron. Quien saliera derrota de la pugna contra Tomás Gómez ha salido reforzada, tras su salida de Sanidad y su ascenso al Ministerio de Exteriores, su más reiterado sueño desde que en 2004 Zapatero ganara las elecciones. Y qué decir de los muñidores de su candidatura, de quienes metieron al presidente den una «operación suicida» (se escribió y se dijo). Rubalcaba y Blanco, Blanco y Rubalcaba, el dúo para conspirador del socialismo, se convierten en los hombres fuertes del Gobierno y del partido. El vicesecretario general del PSOE no había dejado de tener el poder absoluto en el PSOE, pero sus diferencias con Pajín le habían apartado de decisiones importantes en el ámbito de la organización. De nuevo, asume el diseño de las campañas electorales.