Colapso en la Gran Manzana

La ciudad que nunca duerme se convirtió ayer en una metrópoli fantasma. La llegada inminente del huracán «Irene», prevista para la mañana de hoy (hora local), que dejó a su paso una oleada de devastación en las Carolinas y Virginia, obligó a evacuar las zonas que están por debajo del nivel del mar –el sur de Manhattan, especialmente Battery Park, pero también el West Village; la playa de Rockaways, en Queens, y Coney Island, en Brooklyn–, a cerrar los transportes públicos, a restringir al máximo los vuelos en los cinco principales aeropuertos y a mantener túneles y puentes bajo vigilancia por si los vientos fuerzan su clausura.

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Al menos 370.000 neoyorquinos recibieron la orden «obligatoria» de evacuar la zona. El propio alcalde Nueva York, Michael Bloomberg, instó a la población en riesgo a salir de la zona «lo antes posible» y buscar refugio. «Si no lo hacen, mucha gente podría morir. Es peligroso y va contra la Ley», advirtió el regidor. El dantesco cuadro se completó con los centenares de sacos terreros apilados en las bocas de metro de Wall Street, cuya proximidad al East River convierte el distrito financiero del planeta en la posible zona cero de la supertormenta.

Cuatro muertos en las Carolinas

Se espera que los vientos, superiores a 120 kilómetros por hora, y las fuertes lluvias hagan subir 2,5 metros el nivel de las aguas en Long Island y Manhattan con la llegada de «Irene», el primer huracán que golpea la Gran Manzana desde 1985, cuando «Gloria» logró alcanzar la ciudad.
Con los servicios de emergencia –Bomberos, agentes de Policía y Guardia Nacional– en estado de alerta, Manhattan parecía prepararse para un cataclismo o una invasión alienígena a mediodía de ayer. En total, «Irene» ha dejado ya cuatro muertos en Carolina del Norte, 400.000 personas sin electricidad, 8.300 vuelos cancelados y 2,3 millones de personas evacuadas: 1 millón en Nueva Jersey, 315.000 en Maryland, 300.000 en Carolina del Norte, 200.000 en Virginia y 100.000 en Delaware.

El huracán, que ha caído de categoría 3 a la 1, la más baja de la escala de vientos Saffir-Simpson, tocó tierra ayer a las 7:30 de la mañana –hora local– cerca del cabo Lookout, en Carolina del Norte, con vientos máximos sostenidos de 140 kilómetros por hora, según informó el Centro Nacional de Huracanes (CNH). Los pronósticos indican que el huracán se desplazará hacia el norte a lo largo de la costa atlántica de EE UU, y afectará, tras atravesar Washington, a la ciudad de Baltimore, las bahías de Delaware y Nueva Jersey, la ciudad de Filadelfia, Nueva York, Rhode Island y Massachusetts.

Los fuertes vientos asociados al huracán podrían incluso golpear a Canadá convertidos en tormenta tropical. Por si fuera poco, los expertos creen que la tormenta podría generar tornados aislados en el suroeste de Virginia, el este de Maryland, Delaware y el sur de Nueva Jersey.
Mientras pasan las horas, todo el país contiene la respiración por el paso del ciclón, en una psicosis generalizada tras la catástrofe del «Katrina», que en 2005 arrasó Nueva Orleans, dejando 1.800 muertos y 80.000 millones de dólares de pérdidas. Quizá por ello, y ante las fuertes críticas que sufrió la anterior Administración Bush por la gestión de la crisis, el presidente Obama ha decidido tomarse tan en serio a «Irene».


Se instala en el centro de desastres
El presidente estadounidense se trasladó ayer hasta la sede de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) para seguir la evolución del huracán «Irene». Barack Obama, que acudió acompañado de la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, y de su asesor para la seguridad interna, John Brennan, apuntó que a pesar del trabajo que se está realizando, el huracán va a provocar una «situación incierta» durante las próximas horas.


Las estrellas también se preparan
El paso de «Irene» por Nueva York mantiene en vilo a sus ciudadanos y el plan de evacuación de ayer regaló a los medios una galería de frases e imágenes de celebridades inquietas ante la llegada del huracán. Incluso la protagonista de la serie «Sexo en Nueva York», la actriz Sarah Jessica Parker, aseguró que ya se está «preparando para bajar las escotillas» y haciendo acopio de agua y alimentos. Otras celebridades como el director Steven Spielberg o el diseñador Ralph Lauren decidieron abandonar la ciudad en helicóptero.