Victorio y Lucchino en estado de shock

Los creadores sevillanos estudian a la carrera con sus abogados cómo afrontar una solicitud de concurso de acreedores y cinco millones en embargos

Ha sido más que un jarro de agua fría. Y más con los termómetros disparados en Sevilla. Tanto que José Víctor Rodríguez y José Luis Medina Corral, alias Victorio&Lucchino con aguja en mano, se quedaron en «shock» cuando alguien les comentó que eran la portada del diario «Cinco días» en el que asegura que suman más de cinco millones de euros en embargos. Según han confirmado a LA RAZÓN desde el entorno de los creadores andaluces, les cogió por sorpresa esta información hasta tal punto que desconocían los nombres y apellidos de ese grupo de acreedores que solicitaron en junio la entrada en concurso de su empresa matriz ante el Juzgado Mercantil número 2 de Sevilla.

Tanto es así que durante estos dos días han estado en contacto permanente con su bufete de abogados para saber cómo abordar la inesperada noticia. Entre otras cosas, porque los diseñadores del vestido de boda de la Duquesa de Alba preparan su próxima colección para la Madrid Fashion Week y ultiman las obras en el número 28 de la madrileña calle Lagasca para abrir la tienda piloto de lo que pretende ser la primera de una cadena de moda para hombre de la mano de Claris Seda, la compañía catalana propietaria de la licencia masculina de Victorio&Lucchino.

Pero hasta que esto llegue, los creadores del vestido de la boda de la Duquesa de Alba, se enfrentan a una delicada situación financiera. «Aunque en principio el concurso de acreedores no tiene por qué llevar consigo responsabilidad penal –esto es un delito cárcel, porque estas irregularidades no están tipificadas como tal–, si se plantean como indicios de mala administración», explica Jorge Urosa, profesor de Derecho Penal de la Universidad Rey Juan Carlos.
 
Lo cierto es que desde 2006 no consta el depósito de las cuentas de varias sociedades que capitanean, un procedimiento que está obligado a cumplir cualquier empresa. En aquel ejercicio, su empresa matriz, llamada V&L Costura Diseño y Moda, atravesaba por un momento especialmente delicado pues ya no disponía del capital suficiente para hacer frente a los pagos fruto de su actividad, así como a sus acreedores. Esto es, 0,6 millones en pérdidas y un pasivo de 10 millones.

Sin embargo, fuentes judiciales han podido constatar cómo la sociedad «sigue funcionando en el tráfico mercantil generando apariencia de solvencia frente a terceros, pero no cumple con sus obligaciones contables más elementales, pues esta sociedad no presentaba cuentas anuales desde hacía mucho tiempo». En este tiempo se habrían producido impagos a la Agencia Tributaria, a la Administración Local, así como procedimientos abiertos ante el Juzgado de lo Social que se traducen en impagos generalizados a trabajadores que habrían acudido a la vía judicial para reclamar los importes debidos por salarios, así como a proveedores, según recoge Europa Press.

«Se deduce que la futura concursada ha generado en el tráfico mercantil una apariencia de solvencia ficticia que ha llevado a la necesidad de solicitar el auxilio judicial ante los reiterados incumplimientos de la sociedad», señalan desde los tribunales. De esta manera, si se demostrara que los diseñadores se han servido de una falsa situación de prosperidad para atraer fondos, sí se les podría acusar de un fraude cercano a la estafa, con lo que ello implica.

A nombre de esta sociedad, que se constituyó al 50% entre ambos creadores en 1991, estarían algunas fincas y propiedades –en las sevillanas calle Botero, Sierpes o en la Plaza Nueva– que cuentan con numerosos embargos, la mayoría a favor del Estado, según recoge «Cinco Días».

En cualquier caso, no es la primera vez que José Víctor y José Luis se topan con un problema judicial, fruto del enrevesado entramado de licencias de moda, accesorios y perfumes ligados a su marca. Baste recordar el enfrentamiento que mantuvieron con el grupo Puig, después de que su colaboración empresarial, que nació en 1992, cuando los andaluces sacaron al mercado el perfume Carmen y que acabó como el rosario de la aurora cuando la compañía catalana decidió disolver la sociedad conjunta que crearon con la consiguiente batalla legal por el nombre de la marca.


En busca de un socio para sobrevivir
Al margen de las licencias de perfumes –de las que viven hasta los grandes de la alta costura–, los creadores españoles han visto en las alianzas con grandes del textil de nuestro país, la principal vía para salir adelante a pesar del freno del consumo en nuestro país.
Miguel Palacio. Desde que diseña para Hoss Intropia, ha dejado a un lado su eterna obsesión por abrir su propia tienda.
Juanjo Oliva. Su colección Cápsula para la firma Elogy de El Corte Inglés (en la imagen) ha tenido tal éxito, que ya ultima su colección de invierno multiplicando las unidades y los centros de venta.
Carmen March. Anunció que dejaba el diseño en marzo de 2010. Cortefiel la ha fichado y prepara con ellos su regreso.


LA MODA ESPAÑOLA, EN EL ABISMO
ELIO BERHANYER
Después de una vida de trabajo incansable, el decano de la moda patria se vio obligado a cerrar su taller de costura. En junio se declaró el concurso de acreedores voluntarios de su sociedad.

JAVIER LARRAINZAR
A pesar de que deshizo su alianza con AB Diseño –el que aspiraba a ser el primer grupo del lujo español– y recompró el cien por cien de su firma, acabó abandonando la pasarela Cibeles.

ALMA AGUILAR
Primero dejó la pasarela Cibeles por su embarazo. En mayo se vio obligada a cerrar su tienda por la crisis. En septiembre espera reflotar con una colección «low cost».

ELISA PALOMINO
Después de trabajar mano a mano con Galliano y Diane Von Furstenberg, decidió crear su propia firma hace un par de años.Tuvo el respaldo de la crítica, pero la crisis le ha llevado a cerrar.

ADOLFO DOMÍNGUEZ
Presentó en mayo un ERE que contempla 50 despidos de sus 620 trabajadores. Por contra, vestirá a los miembros de la Casa de España en los Juegos Olímpicos.

KINA FERNÁNDEZ
Ha sobrevivido a la suspensión de pagos en 2010 y al posterior concurso de acreedores. Tuvo que despedir a 20 de sus 46 trabajadores. ..en 2009

DAVID DELFÍN
Ni su tarjeta de visita como «niño prodigio» ni su alianza con Louboutin pudieron frenar el cierre de su única tienda. Confía en la venta on line como salida.