Todos quieren dirigir La Zarzuela

Para sorpresa de muchos es el centro escénico público que mayor interés ha despertado de todos los concursos convocados por Cultura. Avanzamos las principales líneas propuestas por los candidatos a sustituir a Luis Olmos.

La ópera de Xavier Berenguel, con texto de Jaime Salom, «Yo, Dalí», cierra la actual temporada del coliseo madrileño

Confidencialidad, y por escrito. Los miembros del Consejo Asesor de la Música no sueltan prenda y trabajan con discreción desde que hace poco más de un mes, el 5 de mayo, se cerrara el plazo para recibir proyectos que tenían como objetivo dirigir el Teatro de la Zarzuela –que estrena mañana «Yo, Dalí», la última producción de este temporada–, atendiendo al Código de Buenas Prácticas que puso en marcha el anterior titular del Ministerio de Cultura, César Antonio Molina.

El contrato con su actual inquilino, Luis Olmos, expira el próximo mes de julio. Si el anuncio de la renovación de los responsables del Ballet Nacional de España, Compañía Nacional de Teatro Clásico y Compañía Nacional de Danza, atrajo un buen número de propuestas, el de la dirección del Teatro de la Zarzuela ha batido un récord, con la llegada de 27 proyectos, lo que desde el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (Inaem) se celebra e interpreta como «una noticia muy positiva que da fe de que existe una sana competición, y de que hay muchos y buenos profesionales ilusionados.

Es un teatro que interesa», aseguran desde el Ministerio, a pesar de que el recorte de presupuesto desde 2010 a 2013 será de un 36%, lo que ya ha implicado que esta temporada los cantantes tuvieran que rebajar sus cachés. El citado Consejo (integrado por Juan Carlos Matellanes, presidente de ABAO; Pedro Navarro Esteban, de la Asociación Española de Orquestas Sinfónicas; Emilio Santamaría, de la Asociación de Representantes Técnicos del Espectáculo; Ismael Fernández de la Cuesta; Teresa Catalán Sánchez, compositora y profesora en el Real Conservatorio de Madrid; Juan Francisco Marco Conchillo, director Gerente del Liceo; el crítico Alberto González Lapuente; Lara López Fernández, y Emilio Moreno, (director del Concierto Español) recibió los programas y los trasladó a una comisión técnica, encargada de la preselección y que en este momento podría estar estudiando no más de siete. La incógnita no tiene fecha cierta para que se despeje, aunque podría producirse a finales de junio o principios del mes de julio.

Veintisiete proyectos presentados por directores de escena, musicales, gestores y conocedores de la zarzuela, como es el caso de Antonio Moya, nacido en 1968, director de la Orquesta del Real Conservatorio Superior de Música con un vastísimo curriculum y que desde 2002 ocupa la cátedra de Dirección de Orquesta en el Real Conservatorio Superior de Madrid, además de estar licenciado en Económicas y Empresariales y ser doctor en Economía Aplicada y Hacienda Pública. Su debilidad por la zarzuela ha quedado patente a lo largo de toda su trayectoria.

Aumentar las giras
También es un admirador del género el veterano director Gustavo Tambascio. Personas que conocen su proyecto aseguran que su principal objetivo es lograr nuevos públicos, no sólo atrayendo a generaciones más jóvenes a la calle Jovellanos, sino además aumentando las giras a Europa y volver a Iberoamérica, así como la expansión del repertorio. También está en la terna, entre los más jovenes, el director escénico Ignacio García. Es conocido por su devoción a la lírica española, incluso ha confesado que echa de menos el género cuando está al frente de producciones en teatros del exterior. Conociendo su discurso no es de extrañar que el proyecto presentado esté marcado por el interés en perpetuar el estilo de canto, a través de labores docentes, con el objetivo de que no se pierda la escuela en unas pocas generaciones.

La ex gestora del Teatro Calderón de Valladolid, Mercedes Guillamón, también aspira a ocupar la plaza de Luis Olmos. Considera que el coso no sólo debe ser el buque insignia del género chico y grande sino también «de la música española en general». Espera hacerlo con «riesgo», «no sólo en temas estéticos, sino con políticas arriesgadas» para llenar el teatro. Guillamón considera que «el fenómeno que ha experimentado la lírica en los últimos cincuenta años, ya sea por el disco o el vídeo, ha sido espectacular» y que la zarzuela también podría subirse a esa misma ola. La preocupación por expandir audiencias no es nueva para Paolo Pinamonti, una de las tres candidaturas extranjeras a ocupar el puesto, pues lo ha logrado como responsable de la Fenice y, especialmente, del Teatro San Carlos de Lisboa, puesto que ocupó antes de hacerse cargo del Festival Mozart de La Coruña, donde coincidió con Félix Palomero, actual director general del Inaem.

Amelia Ochandiano representa la línea más continuista, pues milita en el Teatro de la Danza, la compañía del actual director del coliseo. Ella misma admite que «hay cosas que se han hecho muy bien en esta etapa», comenta. Entre sus objetivos, cómo no, «la renovación del público» y «mantener una calidad musical máxima, sin olvidar los títulos que todos queremos ver». Ochandiano cree que este éxito de convocatoria se debe a que «se pueden presentar perfiles más abiertos que para otros centros: directores de escena, musicales, gestores, e incluso cantantes».

La «modernidad»
Emilio Sagi, una de las voces más autorizadas para hablar sobre la zarzuela y que, además estuvo al frente del teatro durante diez años, valora muy positivamente que se haya producido un récord en la presentación de proyectos para dirigir el coliseo de la calle Jovellanos «porque quiere decir que hay interés y que estamos hablando de un centro que es importante no sólo para Madrid, sino para toda España, que el público llena y cuyas obras adora». El director de escena asegura que este coso «se merece tener un director estupendo que ame la zarzuela y que luche por ella». Si se habla de retos futuros, lo tiene bastante claro: «El de la modernidad, sobre todo en lo referente a los medios, que pueda utilizarlos y servirse de ellos como, por ejemplo, hace la ópera con las retransmisiones en cine o sacar pantallas gigantes. Estamos hablando de un teatro único que defiende un género bueno que es nuestro. Las producciones de calidad y el rigor ya están. Y que los jóvenes se enganchen. El atraer nuevos públicos ya empezó con José Luis Alonso y fue continuado en el tiempo, ahora es necesario seguir».