Empleo

Parados asesorados

La Razón
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El Gobierno anuncia que va a sumar 1.500 promotores de empleo –también denominados tutores– a los 2.500 orientadores que se destinaron en 2006 al asesoramiento personal de los desempleados en su búsqueda de un puesto de trabajo.

La ocurrencia es genial si no fuera porque el problema de los parados no es que sean medio memos o necesiten un GPS para llegar a su destino laboral. El problema es que no hay trabajo, lo busquen 4.000 ojeadores a cargo del erario público o uno mismo pateándose las calles.

 Esta nueva ocurrencia gubernamental, que seguro que a Merkel le conmueve hasta el sollozo, únicamente tiene sentido si esos 1.500 promotores van a salir de las propias listas del Inem. Al menos de esta manera se demostraría que el Instituto Nacional de Empleo sirve para algo aunque sólo sea para retroalimentarse. Claro que ya me dirán cómo va a encontrar trabajo para los 1.000 desempleados que corresponden por barba a cada tutor, una persona que si sale de las listas del paro es porque no ha podido encontrar empleo ni para ella misma. Sería un prodigio a la altura de la multiplicación de los panes y los peces. Además, ¿con qué animo va a ayudar a conseguir empleo alguien que sabe que en cuanto el paro se rebaje la cresta, le van a poner de patitas en la rue? Porque esta claro que sin demanda, los asesores sobran.

Reconocerán que todo esto suena raro… a no ser que la idea sea ir recolocando a los 900 asesores que Cospedal ha prometido cepillarse si, como apuntan las encuestas, gana en Castilla- La Mancha, y a los 656 de Zapatero, cuyo futuro laboral pinta bastos.

La teoría puede sonar descabellada, pero tratándose de este Gobierno, cosas más extrañas se han visto.