«La nuclear es parte de la respuesta las renovables parte de la solución»

La seguridad del suministro, la independencia, el CO2 y los costes son los principales retos a los que se enfrenta el sector energético. Expertos de este ámbito debaten cuál será el mix en las próximas décadas 

«La nuclear es parte de la respuesta; las renovables, parte de la solución»
«La nuclear es parte de la respuesta; las renovables, parte de la solución»

¿Cómo será el mix energético en las próximas décadas?, ¿cómo debería ser? y ¿qué infraestructuras o regulacio- nes hay que poner encima de la mesa para poder hacer una transformación del actual modelo energético? Son algunas de las preguntas a las que respondieron los expertos en la mesa de debate sobre el futuro de la energía del Foro Global de Alumnos de Wharton celebrado el jueves. Stephen Kobrin, profesor de Wharton, comenzó su moderación de la mesa de forma clara: «Necesitamos cambiar nuestro modo de consumir, de vivir». Varios son los motivos. Lady Barbara Judge, la presidenta de la Agencia de Energía Atómica de Reino Unido, recordó las asignaturas pendientes: seguridad energética, independencia y lucha contra el cambio climático.

Hasta ahí todos de acuerdo. Tampoco hubo discusión en cuanto a que «la nuclear no es la respuesta, es parte de la respuesta», que declaró Lady Judge. La diferencia estriba en el peso que debe tener cada fuente. Así, mientras que para la autoridad británica de Energía Atómica el aporte de la nuclear es evidente, el de las renovables no resultará tan significativo en un futuro. Para otros expertos, en cambio, el peso de la balanza energética recaerá de forma importante sobre las limpias. «Las renovables son parte de la solución, y yo diría que bastante más que un 10 por ciento que apuntaba Lady Barbara», dijo Carmen Becerril, presidenta de Acciona Energía.

«Además –prosigue–, hay que recordar que 1.500 millones de personas en el mundo no tienen acceso a la electricidad y que esta cifra aumentará en 2030» y a ellos también les tiene que llegar. «Parte de la solución son las renovables, que son la alternativa a las fuentes fósiles que como su nombre indica tienen carácter finito, no como el sol. En 2030 deberíamos asegurar que el incremento de CO2 no supere las 540 partes por millón para que no suba dos grados la temperatura». «Pero además –continúa–, es importante para Europa. Ya que de los 120 gigavatios instalados en eólica, más de la mitad está en la UE, y en fotovoltaica el liderazgo es claro. En España, por ejemplo, hemos pasado de ser en un 82 por ciento dependientes energéticamente a un 78 en tres años gracias a las renovables, las mismas fuentes que han permitido evitar importaciones por un valor de 3.000 millones de euros de productos energéticos en 2009. Además, éstas ayudan a desacoplar el riesgo de volatibilidad del precio de los combustibles fósiles». Becerril, recordó aquel eslogan «con el que se anunciaba España para atraer al turismo "Everything under the sun"(todo bajo el sol) y recordó que si la eólica es la renovable con mayor grado de maduración el sol es la fuente de energía más segura a la que se puede recurrir, porque no se agota. Las renovables no son la solución, son parte de la solución. Y no creo que sea exagerado decir que en 2040, el 50 por ciento de la energía que consumamos será de origen renovable».

Por su parte, Óscar Fanjul, vicepresidente de Omega Capital, recordó que «las renovables tienen el problema de que son intermitentes, hay veces que no hay sol o no sopla el viento», e insinuó que «cabe la teoría de que la regulación en electricidad es débil. Y ésta tiene que entorpecer lo mínimo la competitividad. En mi opinión, hay que realizar dos grandes cambios. El primero, mejorar el sistema regulatorio. El segundo, lograr hacer que las renovables sean competitivas». Y concluyó, recordando que «las fuentes fósiles están mejorando, no hay que olvidar la captura, el secuestro y el almacenamiento de CO2».

Similar opinión tiene Amparo Moraleda, de la División Internacional de Iberdrola, que, tras recordar que la eólica es la renovable más efectiva y competitiva, manifestó que «la captura de CO2 es una gran promesa». Después, insistió en dos necesidades actuales, al menos en España. «Se necesita una regulación efectiva y necesitamos infraestructuras suficientes para transportar la energía», hizo hincapié.

Y si el moderador comenzaba diciendo que teníamos que cambiar, el presidente de Bodegas Torres, Miguel Torres, cerraba la mesa de debate afirmando que «es tiempo de cambiar». «¿Qué hacemos una familia bodeguera aquí, en un foro de energía? Porque la necesitamos para producir nuestros vinos». Ellos, y todos.