Eslovenia 2-2 EE UU: Coulibaly contra la familia Bradley

EE UU sobrevive gracias a un gol del hijo del seleccionador. Eslovenia no supo amarrar un dos a cero que sellaba su pase a octavos. El árbitro anuló un tanto legal de Edu casi al final

El jugador de EEUU Donovan celebra un gol/Ap
El jugador de EEUU Donovan celebra un gol/Ap

Todos los detalles importan en un Mundial. Algunos se pueden controlar, otros resultan imposibles. EE UU se encontró ayer con un imponderable llamado Koman Coulibaly. Un árbitro de Mali, por increíble que parezca, cortó la merecida remontada americana ante la sorprendente Eslovenia, una selección que aterrizó en Suráfrica de puntillas y que durante muchos minutos soñó con ser la primera en clasificarse para octavos de final. Aun así, Matjaz Kek, su seleccionador, estaba «orgulloso» por un punto «valioso». Y es que no se puede lograr más con menos.

Con orden, disciplina y una efectividad total, Eslovenia puso contra las cuerdas al combinado de Bob Bradley, que cuando interpretó el partido ya perdía por dos a cero. Kek utilizó sus mismas armas, defensa y contragolpe, y la fortuna del tempranero gol de Birsa, de un buen zurdazo que sorprendió a Howard, obligó al rival a jugar a contraestilo. Donovan, Dempsey, Altidore... caían en la red tendida alrededor de Handanovic. El fútbol no era brillante, pero la tensión se percibía en cada acción. Descolocado, aturdido quizá por el golpe recibido, EE UU tardó en reaccionar. Cuando lo hizo, al filo del descanso, se llevó otro palo. La jugada que debió acabar con la igualada de Donovan supuso el inicio de un contragolpe mortal. En tres pases, Eslovenia se plantó en el área y Ljubijankic convirtió en estelar el pase de Novakovic.

Sin otra opción, Bradley, el técnico, zarandeó al equipo. Borró a Torres y Findley. Dio entrada a Edu y Feilhaber y Donovan se encargó de que hubiera partido «ipso facto». La estrella del Galaxy aprovechó el grave error del defensa César, se plantó en el área pequeña y fusiló al portero.

El miedo se apoderó de Eslovenia y EE UU asumió el papel que le correspondía. Dominó de forma apabullante, arriesgando incluso de forma imprudente y acabó obteniendo premio. La puntera de Bradley, el hijo del seleccionador, apareció para impartir justicia. Quedaban aún ocho minutos y a falta de cinco Edu anotó el tercero, anulado incomprensiblemente por el colegiado y permitiendo un empate que lo deja todo en el aire.

Un «robo» en España es igual que en AméricaEl fútbol se rige por las mismas normas en todos sitios y funciona igual en cualquier parte del mundo cuando un equipo se siente perjudicado. La pésima actuación del colegiado malí Koman Coulibaly provocó las reacciones en caliente de los estadounidenses. Corría el minuto 85, EE UU había logrado empatar y en una falta lateral Edu culmina la remontada. No hay fuera de juego, si acaso, cuatro penaltis por agarrones de los defensas a los atacantes y el gol no sube al marcador. «No sé cómo nos cómo nos robaron el tercer gol», lamentó Donovan. Su seleccionador tampoco daba crédito: «Todavía no sé por qué lo ha anulado, nadie lo sabe porque era legal». Por su parte, Kek, técnico esloveno, se limitó a esbozar un clásico «no influyó en el marcador».