Un adiós millonario

Sólo unos días antes de la salida de la delegada de las Artes del Ayuntamiento se renovaron nueve altos cargos de Macsa. La empresa municipal de gestión cultural no remitió a Hacienda los contratos, por cuatro años más, de los directivos 

MADRID- El 21 de diciembre de 2011, Alberto Ruiz-Gallardón fue elegido como ministro de Justicia por Mariano Rajoy para formar su Gobierno. Sólo dos días antes, cuando en el Ayuntamiento de Madrid la salida del entonces alcalde era casi una evidencia, el 19 de diciembre, la empresa municipal Madrid, Arte y Cultura (Macsa), renovó el contrato a nueve directivos por entre dos y cuatro años. Unos contratos millonarios con los que aseguró el trabajo para casi toda la legislatura que, en apenas dos días, iba a sufrir la «revolución» del cambio de alcalde.

Diez días después de las renovaciones, la responsable del Área de Gobierno de las Artes y creadora de Macsa, Alicia Moreno, abandonó el Ayuntamiento de Madrid. En su lugar se nombró a otro independiente, Fernando Villalonga, hasta ese momento cónsul de España en Nueva York.

Tras una primera toma de contacto, el nuevo delegado de las Artes tuvo que ponerse manos a la obra con el plan de austeridad implantado por la nueva alcaldesa, Ana Botella, para buscar todas las «monedas» entre los «sofás» de cada Área de Gobierno y recortar todos los gastos superfluos. Durante la revisión de las cuentas, Villalonga descubrió que había contratos de montante elevado que no habían pasado un trámite preceptivo para cumplir con la legalidad.

Altos directivos
Se trataba, precisamente, de las renovaciones del 19 de diciembre y de otros dos contratos de renovación del mes de julio, que afectan al director y a la gerente del Teatro Español, Mario Gas y María Andura, respectivamente; a la directora de Fiestas Populares, Delia Piccirilli; al director de los Veranos de la Villa, Manuel Gutiérrez; y a la directora del Teatro Fernán Gómez, Mora Apreda, entre otros.

En concreto, estos contratos no habían pasado por el trámite de informar a la Dirección General de Presupuestos, que es preceptivo para formalizarlos. De este modo, el flamante titular de las Artes decidió proceder con cautela y pidió a la Asesoría Jurídica del Ayuntamiento que analizase con detalle dichos contratos para confirmar si la renovación de los mismos es válida o no.

Vorágine municipal
Fuentes de Madrid, Arte y Cultura, indicaron a Europa Press que entre las irregularidades de dichos contratos estaría que Hacienda no tuvo conocimiento de los mismos, ni se dio cuenta al respecto en los Consejos de Administración. Villalonga informó ayer al Consejo de Administración de MACSA de esto, durante el cual, la consejera delegada de este organismo, Cristina Conde, presentó su dimisión y la gerente de la empresa, Isabel de Miguel, fue cesada. Para cubrir sendos puestos –y, de este modo, ahorrar en cargos directivos siguiendo la política de austeridad y ajuste del gasto de Botella– se designó a Yolanda Bergareche.

El origen de este fallo formal podría estar en la vorágine en la que se sumergió el consistorio cuando Gallardón fue designado como ministro de Justicia, puesto que, en una semana, el alcalde dejó su puesto, seguido del vicealcalde y varios delegados; además, tomó posesión la nueva regidora, Ana Botella, y nombró a un nuevo equipo de Gobierno. Sin embargo, ahora los servicios jurídicos determinarán la validez de las renovaciones.

 

Un sueldo de «estrella»
El éxito de Mario Gas al frente del Teatro Español es indiscutible, pero su sueldo de «estrella» ha sido cuestionado una y otra vez, especialmente desde el momento en que la crisis obligó a sacar las tijeras en los presupuestos municipales. Fue en 2008 cuando, al anunciar los primeros recortes, llamaba la atención que el sueldo de Gas fuese superior al del propio alcalde. Sus emolumentos rozaban los 200.000 euros entre el salario base –100.000 euros–, los 45.000 que cobraba por cada espectáculo que dirigía y una «ayuda para el alquiler» de cerca de 10.000 euros. Aunque la reducción del gasto también afectó a esta partida, el sueldo del dramaturgo no bajó en ningún momento de los 100.000 euros. Una cantidad que Alicia Moreno defendió desde 2004, cuando casi doblaba la retribución de su precedesor al frente del Teatro Español.
 

De la «croqueta» a los «camerinos»
La gestión de Alicia Moreno en las Artes ha estado marcada por la polémica. Ante todo independiente, Moreno decidió revolucionar la cultura madrileña dándole un toque moderno que fue chocante para algunos. Uno de los primeros ejemplos fueron las luces en las que palabras como «croqueta» o «lujuria» felicitaban la Navidad. El último, la fotografía del «cristo» de la exposición «Camerinos» en Español.