Fumando me desespero por Rosetta Forner

La Razón
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Hubo un tiempo en que fumar era «elegante». En las películas, las mujeres seductoras y los galanes fumaban pues en esa época la industria del tabaco era poderosa y próspera, y había que enseñar a la gente a fumar. Luego, aparecieron en escena el cáncer de pulmón y con ello los detractores del tabaco. Fumar ya no era sano, ni el humo del tabaco glamuroso. Cada persona fuma por una razón. Unos se fuman sus problemas, otros ahuman su conciencia tapándose la boca para no decir lo que piensan. En la pantalla, Bogart se llevaba el cigarrillo a la boca cuando decía una mentira o quería disimular sus sentimientos.

Fumar no es sano. Según el psicoanálisis, es un deseo inconsciente de morir. Cierto es que un fumador se va matando lentamente, y no debe querer vivir mucho cuando se asfixia a sí mismo con el humo tóxico que emanan los componentes cancerígenos del cigarrillo. El tabaco no es lo malo según los expertos, sino los elementos químicos con los que lo impregnan para hacerlo adictivo. Cada uno es libre de darle a sus pulmones el tipo de aire que quiera. Pero dado que no son los únicos habitantes del planeta, todos estaríamos mejor si el aire que respiramos fuese más limpio, y estuviese libre de malos humos de todo tipo. Hay mucho malhumor en el aire en vez de amor como decía la canción. A los fumadores les vendría bien reflexionar sobre qué «problema» quieren fumarse o esconder detrás del humo ingrato. Menos fumar y más respirar libremente la vida. Ojalá nos pudiésemos fumar la crisis, eso sería lo único bueno del fumar.