Cuba

Memoria de Casas Viejas por Martín Prieto

La Razón
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Siguiendo los mandamientos socialistas sobre la Memoria Histórica, recordemos los sucesos de Casas Viejas, pueblito gaditano de dos mil habitantes. Iniciado 1933 y gobernando España una conjunción republicana-socialista presidida por Manuel Azaña, la anarquista CNT ( Confederación Nacional del Trabajo) intentó parar el tráfico ferroviario por un aumento de sueldos y la Federación Anarquista Ibérica propuso «la gimnasia revolucionaria» para toda la nación. El 10 de enero de 1933, Francisco Cruz, «Seisdedos», carbonero de 72 años, con correligionarios del comunismo libertario cercó el cuartelillo de la Guardia Civil, asesinando al sargento y a dos números. Con gran desorganización fueron llegando a Casas Viejas tropas de orden público, principalmente guardias de Asalto. La casa de «Seisdedos» fue ametrallada y quemada. Murieron tres agentes y veintiocho civiles, entre ellos dos mujeres y un niño. Se atribuyó a Azaña la frase, quizás apócrifa, de «ni heridos ni prisioneros; tiros a la barriga». Al alcalde de Marinaleda no le vamos a atribuir instintos homicidas, pero es otro irresponsable del comunismo libertario partidario de la acción directa. Que Izquierda Unida le mantenga en su Grupo Parlamentario ilustra sobre el bagaje intelectual de Cayo Lara, y que Gaspar Llamazares excuse a este Bakunin del siglo XXI corrobora el supuesto de que le habría valido quedarse en Cuba donde se perfeccionó como médico de renombre. Además, el nuevo «Seisdedos» es cooperador necesario en la violencia contra las mujeres habiendo dejado tumefactas a tres empleadas; pero de esto nada dirá el feminismo radical. Situaciones de hambre hay, pero el barbado libertario no parece padecerla. Y la democracia que quiere romper le afora como diputado y hace casi imposible removerle de su alcaldía. ¿ Cuántos sueldos percibe este truhán? Sólo las listas electorales abiertas nos librarían de este bestiario de padres de la patria no aptos ni para cajeras de supermercado.